Velia Govaere Vicarioli
Roman, Times, serif»>Opinión económica
Un nuevo contrato social en elcomercio exterior
Velia Govaere Vicarioli
Nicaragua entró de lleno en un proceso irreversible de apertura comercial que le abre oportunidades y la enfrenta a peligros. En los tratados se deben apreciar tanto sus elementos de riesgo como también las inmensas oportunidades que se abren. Una política comercial responsable aborda los tratados comerciales como retos y desafíos donde se combina la política institucional que mejora el ambiente de negocios y facilita una mejora en la competitividad nacional y la responsabilidad y audacia empresarial del sector privado para utilizar el nuevo instrumental creado.
La voluntad política de abrir el país al comercio exterior se acompaña con mecanismos institucionales que sirvan tanto para aprovechar las oportunidades como para saber defenderse de los peligros que acompañan la apertura.
Todo tratado trae en su maleta ambos componentes. Un país pequeño puede adherirse a tratados de libre comercio con países mucho más grandes solamente en la medida que comprende la necesidad de hacer un esfuerzo paralelo, gubernamental y privado, de aprovechamiento de oportunidades y de defensa de inevitables prácticas desleales.
Con el DR-Cafta Nicaragua tendrá oportunidades nunca antes vistas de mejorar los tres grandes ejes de toda política comercial: incrementar el volumen de las exportaciones, diversificar la oferta disponible exportable y atraer inversión extranjera directa.
Para aprovechar esas oportunidades se necesita un concierto de voluntades. En este acuerdo el Gobierno debe aportar institucionalmente la creación clara y dirigida de capacidades sectoriales, invirtiendo prioritariamente en mejorar la competitividad territorial y el sector privado debe aprender a conocer y utilizar las capacidades institucionales instaladas para entrar junto al Gobierno en un proceso de mejoramiento de la calidad de sus productos y servicios, realizando las inversiones correspondientes a una mejora competitiva de su propia oferta exportable.
El mejor aprovechamiento de lo que fue en su momento un esfuerzo negociador exige ahora un esfuerzo colectivo, donde cada actor debe jugar el rol que le corresponde para maximizar los beneficios de esta “ventana de oportunidad” que se nos abre.
Ante claras bondades del DR-Cafta vienen igualmente precisas las tareas en materia de adecuación institucional y territorial para que germinen las oportunidades abiertas.
Si se espera que gozar del acceso preferencial al mercado estadounidense traiga un beneficio automático y un crecimiento inmediato en sectores productivos determinados, ésta será una esperanza vana si no se comprende que el verdadero potencial de crecimiento económico de estos sectores se realizará realmente sólo cuando se ejecuten aquellas acciones privadas y públicas que faciliten el paso de la potencialidad de un beneficio al efectivo aprovechamiento de esa potencialidad.
Es decir se requieren obras de fortalecimiento institucional y de infraestructura apropiadas, crear facilidades de crecimiento urbano, mejorar el ambiente de negocios, ampliar y diversificar los aglomerados económicos, para poder también esperar que llegue la inversión externa directa que traerá generación de empleos, transferencia de tecnología y de “know how”, ampliación y diversificación de la oferta exportable y todo el resto de beneficios esperados.
La preparación del país a la implementación de un Tratado de Libre Comercio conlleva una especie de nuevo convenio social entre el sector público y el sector privado. En estos momentos históricos para Nicaragua el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), está comprometido a cumplir con la parte que le corresponde de fortalecimiento institucional en la prestación eficiente de un servicio imprescindible para nuestro desarrollo.
De este esfuerzo surge una nueva Dirección de Aplicación de Tratados, especializada, con capacidad para resolver problemas que requieren de una particular combinación de la pericia de economistas y abogados especialistas en comercio exterior.
Esta reforma institucional se orienta hacia dos grandes ejes: aprovechamiento de las nuevas oportunidades de exportación y defensa de prácticas de comercio desleal y del uso indebido de barreras no arancelarias o restricciones indebidas a nuestras exportaciones.
Para aprovechar los beneficios se crea un Departamento de Administración de Contingentes y Comercio de Bienes, que ayude a optimizar el uso de los contingentes y maximizar con ellos el crecimiento de nuestras exportaciones. En esa misma óptica se sitúa la creación de un Departamento de Seguimiento de Tratados de Libre Comercio, que monitoree su adecuado desempeño, eliminando obstáculos al comercio y generando nuevas oportunidades de exportación.
En la línea de defensa efectiva de los sectores productivos nacionales se crea un Departamento de prácticas de comercio desleal (dumping y subsidios) y de medidas de salvaguardia, para contrarrestar estas prácticas con base en investigaciones debidamente sustentadas. La política nacional defensiva se verá complementada también con el establecimiento de un Departamento de Solución de Controversias que nos permita dotarnos de una línea de acción contra el uso indebido o discriminatorio de restricciones contra nuestras exportaciones.
En los Tratados Comerciales Internacionales las aves de mal agüero sólo ven peligros y las palomas ingenuas sólo ven oportunidades. Ambas especies voladoras convendrán que sólo hay una manera de enfrentar los peligros: aprovechando las oportunidades. Este esfuerzo gubernamental y la voluntad política que refleja merecen y necesitan el apoyo unánime del pueblo nicaragüense. Éste es un tema central que debe unir al país por encima de todas las contradicciones.
La autora es Consultora Proyecto BID Fortalecimiento de la Gestión del Comercio Exterior.