- Policía registra dos acusaciones sobre un mismo caso, donde una joven dice haber sido secuestrada
Elízabeth Romero
Secuestro o hurto. La existencia de uno de estos dos delitos deberá dilucidar el Distrito Tres de la Policía, en el caso de una joven chontaleña, cuya familia aseguró ayer que desde el sábado permaneció secuestrada en las instalaciones de la empresa para la cual trabajaba.
No obstante, los representantes de la misma, que niegan la versión, presentaron ayer una denuncia por supuesto hurto en contra de la presunta secuestrada.
La joven oriunda de Juigalpa, fue identificada como Rubayda Sebastiana Álvarez, de 22 años, quien trabajaba con la compañía QTS, distribuidora de los productos Revlon, ubicada en Bolonia, distribuyendo productos en los departamentos del centro del país, sobre todo en Chontales.
“Dicen ellos que hace falta una factura de 16 mil córdobas, por un préstamo”, refirió la muchacha con los ojos llorosos, poco después de haber sido entregada por la Policía a su hermana Nora Álvarez.
La mujer alegó que su hermana fue obligada a permanecer contra su voluntad, pues le dijeron que únicamente le permitirían salir si presentaba una escritura de una casa o un vehículo.
Pero como la única escritura con que contaban es la de una casa que está prendada por 10 años, no podían hacer nada, por lo que la muchacha permaneció hasta ayer por la mañana en las oficinas de esa empresa, en Bolonia.
Roberto Romero, gerente de Ventas, explicó que la muchacha laboraba como “corredora” y cliente de la empresa, y al momento de realizarle una supervisión, se detectó el faltante, pero “nunca ha estado retenida, se quedó de buena voluntad”.
Romero expresó que Álvarez aceptó quedarse en la casa de una amiga, mientras su hermana viajaba a Managua para pagar la deuda.