Johnny Cajina Guillén
Más de medio centenar de menores de edad abandonados, del sector este de la capital, gozan ahora de un mejor nivel de vida gracias a la atención integral que reciben desde hace un año en el Centro de Protección a la Niñez Carmen Castro Padilla.
Al centro acuden diariamente un total de 54 niños de la calle, entre huérfanos y abandonados de Los Laureles, Sabana Grande y otros barrios aledaños, para recibir atención después de asistir a la escuela.
“Aquí están los niños más pobres entre los pobres, y se han convertido en niños con una mejor vida. Hoy son mejores alumnos, están más sanos y ya no están desnutridos”, explica Gloria de Reyes, presidenta de la Fundación Niños Abandonados de Nicaragua.
“La idea no es sólo rescatar a los niños abandonados que andan por las calles, también se trata de aprovechar el sistema educativo del país para que estos niños sean mejores alumnos a través de una tutoría diaria con maestros en la tarde y en la mañana”, explicó Camilo Castro, director de Abandoned Children in Nicaragua Foundation, la organización homóloga fundada por un grupo de entusiastas nicaragüenses radicados desde hace muchos años en Los Ángeles, California, Estados Unidos.
ATENCIÓN INCLUYE A LOS PADRES
Además de la tutoría, los infantes reciben alimentación diaria, educación cristiana, hacen deportes, aprenden música y folclore, reciben atención médica una vez por mes y también se procura una terapia psicológica familiar junto con sus padres, añadió Castro.
“Inicialmente reuníamos dinero para regalar a los niños en Navidad, pero luego descubrimos que esa alegría proporcionada apenas duraba un par de días, mientras duraba el juguete, por eso decidimos construir este centro hace un año y ya los frutos se están viendo”, señaló Castro.
En el ‘Carmen Castro Padilla’ existen muchos niños huérfanos, otros han sido regalados por las madres y algunos incluso comían basura en el Mercado de Mayoreo, explica la directora de la institución.
“Gracias a la Divina Providencia ya se están viendo los logros”, dice Reyes, quien también agradeció la generosa ayuda de muchas otras organizaciones altruistas que colaboran con la alimentación de los infantes, los cuales son atendidos por un psicólogo y cuatro maestros voluntarios en dos turnos.
La Fundación organiza esta noche una cena de gala en un hotel capitalino, para recaudar fondos para seguir financiando esa noble causa.