Aldo A. Guerra
Este esclavista sureño pertenece a lo más horrendo de la historia nacional. Algo que nunca debe repetirse: hermanos alzados contra hermanos pidiendo ayuda a un pirata moderno que desató en Nicaragua “una estela de sangre, destrucción y muerte como jamás había visto nuestra atormentada historia”.
Por eso, ante lo escrito por el licenciado William Báez Sacasa: “Digo lo anterior porque me parece de mal gusto y chocante que un miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, además de escritor, catedrático y poeta, se exprese con bajeza e insultos personales, como lo ha hecho Jorge Eduardo Arellano contra mi persona”, da la apariencia de ser un reclamo sosegado. Pero no lo es porque trata de colocarse como una víctima de alguien poderoso, pero la realidad es que el escrito de Arellano al que Báez se refiere, lo único que tiene, como todo lo suyo, es altura de dicción y de ideas.
El señor Arellano, académico de la Lengua, al igual que los otros miembros de la Academia no está actuando con bajeza y cobardía, pues sólo sugiere moderar la posición del señor Báez. Se debe evaluar esa “culpabilidad” del señor Arellano ante un reclamo justo y de altura.
Arizona, EE.UU.