- Bomberos matagalpinos surgieron en 1963, después de dos grandes incendios
Luis Eduardo Martínez N./Corresponsal
MATAGALPA.- El Benemérito Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Matagalpa (CBVM) cumplirá 41 años de haber sido fundado y celebrará la ocasión participando en distintas actividades, a partir de hoy hasta el 3 de octubre próximo.
Tal y como lo han hecho tradicionalmente, los “apagafuegos” participarán de las Fiestas Patrias, las actividades religiosas en honor a la Virgen de La Merced, su santa patrona y de todos los matagalpinos, además de estar presentes en la feria agropecuaria, explicó el mayor Alberto Prado Arauz, jefe del CBVM.
La celebración central del Cuerpo de Bomberos será el 3 de octubre, pero antes, los bomberos participarán del desfile estudiantil de hoy 14 de septiembre. Al día siguiente, a ellos les toca la “bajada” de la imagen de la Virgen de La Merced, al iniciar el novenario que concluye el 24 del mismo mes.
REQUIEREN DOS SUBESTACIONES
A sus 41 años de fundación, el Cuerpo de Bomberos se ha planteado grandes retos, según explica el mayor Prado, para quien es necesaria la apertura de dos subestaciones bomberiles en los extremos norte y sur de la ciudad de Matagalpa.
“Nuestra ciudad está bien congestionada de vehículos y sólo hay cuatro calles de acceso y cuando queremos llegar a sofocar un incendio, aunque vayamos con las sirenas, es imposible que la gente nos dé pasada, entonces queremos poner una subestación en Guanuca y otra en Apante, para que atiendan más rápido cualquier eventualidad en esos sectores, mientras nosotros llegamos desde el Cuartel Central”, explicó.
Los bomberos también atienden las emergencias de los distintos municipios del departamento, pero por las distancias y mal estado de los caminos, el jefe bomberil dice que es necesario abrir nuevos cuarteles, para lo cual están buscando establecer hermanamientos.
Sin embargo, el mayor Prado dice que en la ciudad es necesario coordinar y regular, con las autoridades municipales, la proliferación de pequeños centros de distribución de gas licuado, “porque representan un enorme riesgo para los vendedores y para sus vecinos”.
“En Matagalpa hay más de 300 puestos de gas y no tienen ningún tipo de medidas de seguridad, por eso queremos coordinar con la Alcaldía y la Policía para brindar algunas recomendaciones a los vendedores y evitar posibles explosiones en cadena”, dijo.
UN POCO DE HISTORIA
Del surgimiento del CBVM en 1963, Prado recordó que ese año se registraron dos grandes incendios en la ciudad de Matagalpa. “Entonces no habían bomberos aquí y en el primer incendio íbamos un grupo de muchachos por la calle y ayudamos a apagar el fuego”.
“También ayudamos en el segundo incendio que se dio en un beneficio y los bomberos de Managua vinieron como a las 3:00 de la tarde y después que apagamos el incendio, nos dijeron que era necesario que aquí tuviéramos un cuartel”, relató.
Por su parte, don Raúl Mairena Rosales, otro de los fundadores del CBVM, recordó que al inicio el Cuartel de Bomberos trabajó “posando” en el Club de Obreros de Matagalpa y luego en el Club de los Extranjeros.
Según don Raúl, el primer comandante del CBVM, Julio Morales Orúe, logró un préstamo con un banco para comprar el terreno donde actualmente opera el cuartel, que fue construido por los mismos bomberos.
“Se compró el predio por 150 mil córdobas de ese entonces y luego por la noche, después de nuestros trabajos normales, veníamos a trabajar e hicimos este cuartel donde estamos hoy y que lo terminamos en 1975”, relata don Raúl.
“LA PANZONA” Y LA RUBÉN DARÍO
Don Alberto Prado, actual jefe del CBVM, recordó que una vez constituidos como bomberos, el Cuartel de Managua les facilitó la primera unidad a la que llamaban “La Panzona” y luego lograron comprar la unidad que llamaron “Rubén Darío”.
Hoy, los bomberos cuentan con seis modernas unidades con las que prestan sus servicios en todo el departamento. Además tienen una clínica odontológica para brindar atención a los matagalpinos.
CON BALDES
Los bomberos de Matagalpa empezaron su labor de servicio con diez baldes, un rollo de mecate, una manguera de dos pulgadas, algunas palas y una docena de machetes, que les regalaron sus homólogos de Managua. “La gente creía que éramos unos locos porque sólo andábamos con los baldes”, dice el mayor Alberto Prado Arauz, jefe de los Bomberos Voluntarios de ese departamento.