Josué Nahún Leiva López
La influencia que tenía la cultura anglosajona en Latinoamérica con relación a la música fue mermado impresionantemente por un nuevo estilo: el reggaeton. Lejos de parecerse al reggae de Bob Marley, ocupó rápidamente el lugar que los artistas norteamericanos dominaban en las listas de popularidad, no sólo en Nicaragua sino en toda Latinoamérica, lo que debería constituir orgullo y alivio de los latinos que han conquistado el lugar merecido en su región.
El dilema ahora no radica en la afición a una música de lenguaje desconocido, sino en una de lenguaje “muy conocido” pero a la vez degradante. Es decir, la mayoría de las letras de estas canciones abordan temas de sexo y drogas, utilizando palabras obscenas y vulgares, haciendo que empeore la imagen que el mundo tiene de los latinos.
Por una parte, es regocijante saber que la juventud nicaragüense, al escuchar reggaeton en una discoteca no se queda sentada sino que al instante salta a bailar al ritmo de cantantes latinos, con visible alegría y pasión por dicha música. Sin embargo, es decepcionante darse cuenta que este ritmo con letras extensas no dice nada, no transmite mensaje alguno, aportando a que el mundo nos vea a los latinos como mediocres e ignorantes.
Estudiante de Mercadotecnia.