Hospitales

Edgard Berríos Escorcia Se sabe que las condiciones de los hospitales de Nicaragua no son las mejores, pero lo que vi el 23 de agosto, cuando visité a un paciente en el Hospital Lenín Fonseca, fue deprimente. La Sala de Varones tenía el piso y paredes totalmente sucias y mal olientes, ropa de cama manchada […]

Edgard Berríos Escorcia

Se sabe que las condiciones de los hospitales de Nicaragua no son las mejores, pero lo que vi el 23 de agosto, cuando visité a un paciente en el Hospital Lenín Fonseca, fue deprimente. La Sala de Varones tenía el piso y paredes totalmente sucias y mal olientes, ropa de cama manchada de sangre y otras sustancias. Cuando pregunté al paciente que visité si había recibido algún alimento, me comentó que en todo el día no había ingerido nada porque no estaba en la lista de los que reciben alimentos.

Al leer al día siguiente en LA PRENSA el titular Hospital inaugura albergue, lo que fue posible por el apoyo del Gobierno de Canadá, pensé que era preferible mejorar la infraestructura ya existente para que los pacientes que llegan tengan las condiciones indispensables que todo ser humano merece. Además, si no se puede dar mantenimiento a la infraestructura que se tiene, menos se podrá con otra.

Ante la precaria situación de los hospitales exhorto al presidente Enrique Bolaños a que aplique la frase que legó el empresario Roberto Terán G.: “Que los gobernantes tengan compasión por la nación”, a la cual yo agregaría “que los mandatarios se apiaden y tengan misericordia del pueblo que los eligió”.

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