La industria farmaceutica del país mueve más de 15 millones de dólares anualmente los cuales podrían diluirse si el gobierno no hace nada para cambiar los actuales problemas que enfrenta el sector.

Industria farmacéutica necesita medicinas

Pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en insumos para la fabricación de fármacos, es ahora el principal problema que enfrenta el sector Autoridades señalan que industria nacional se muestra tímida ante investigaciones e invenciones Gabriel Sánchez Campbell Un problema fiscal que actualmente enfrenta la Industria Famacéutica Nicaragüense (IFN) con la Dirección General de Ingresos […]

  • Pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en insumos para la fabricación de fármacos, es ahora el principal problema que enfrenta el sector
  • Autoridades señalan que industria nacional se muestra tímida ante investigaciones e invenciones

Gabriel Sánchez Campbell

Un problema fiscal que actualmente enfrenta la Industria Famacéutica Nicaragüense (IFN) con la Dirección General de Ingresos (DGI), está poniendo en estado crítico al sector, que según sus representantes podría morir de no encontrar una medicina rápida y efectiva lo más pronto posible.

La enfermedad es provocada por un problema de interpretación de las leyes, pero el punto es que si este mal aniquila a la industria, la consecuencia directa que podría provocar sería un encarecimiento de hasta 30 por ciento al actual precio de la medicina en el mercado local.

No obstante la DGI, a pesar que no dio respuesta para atender las solicitudes de entrevistas hechas por LA PRENSA, informó extraoficialmente que no solucionará este problema de la industria, aduciendo que hacerlo es algo que única y exclusivamente le compete a la Asamblea Nacional, porque se trata de dilucidar un asunto de interpretación legal.

El problema es que desde hace dos años esa institución gubernamental no ha definido la lista de insumos exonerados para la fabricación de medicinas, pero mientras, está cobrando el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los productos y servicios que la IFN considera son de vital importancia para hacer medicamentos; algo que por lo tanto les está afectando porque les resta competitividad y ganancias.

No obstante, las cosas no terminan ahí. Mientras se le dan largas al asunto interno sobre la bendita lista de insumos exonerados, las autoridades locales, consolidando el proceso de Unión Aduanera, han firmado algunas disposiciones regionales para que los requisitos para la fabricación de medicinas sean los mismos en toda Centroamérica y por lo tanto la industria nacional calcula que necesita invertir unos 4.8 millones de dólares para cumplir con éstos.

Esta inversión para homogenizar las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) en la región haría que la industria pague unos 720 mil dólares en concepto de IVA a la DGI, porque la lista de insumos exentos de este tributo no está definida.

Justamente esa situación es lo que ese sector industrial considera sería el fin de ellos porque sólo tendría capacidad de hacer una u otra cosa: “O pagamos los impuestos o invertimos para cumplir las exigencias regionales, no tenemos más dinero, que escojan”, sostiene Jaime Bengoechea, presidente de la IFN.

Pero el no hacer la inversión requerida para cumplir con las disposiciones firmadas por las autoridades de cara a la Unión Aduanera, provocaría que la IFN quede fuera de mercado local y regional, porque los requerimientos para la BPM deben cumplirse, por eso es que consideran que la definición de la lista de exoneración de insumos es importante concretarla lo más pronto posible y de ello depende su supervivencia en el corto plazo.

Ahora bien, en medio del discurso político de fomentar el desarrollo y la competitividad de la empresa local, ninguna de las autoridades encargadas en este tema han hecho mucho para resolver el problema de la IFN en más de dos años. Y los empresarios del sector sostienen enfáticamente que esta actitud del Gobierno les es “dañina” y que lo que menos tiene es el ánimo de ayudarles a desarrollarse para competir en igualdad de condiciones con las otras industrias centroamericanas.

SITUACIÓN REAL

La IFN calcula un consumo de medicinas que ronda los 75 millones de dólares anuales en el país. De esa cifra, ellos sólo abastecen el 20 por ciento, es decir que mueven unos 15 millones de dólares.

No obstante según los datos del Ministerio de Fomento Industria y Comercio (Mific), sólo el año pasado las importaciones de medicamentos fueron de 140.3 millones de dólares en medicinas y otros insumos médicos como gasas y algodones, para ejemplificar.

Para el caso de Nicaragua el mayor peso está en la parte de ventas de medicamentos importados, el cual se calcula que mueve unos 55 millones de dólares anualmente.

En comparación con los demás países de Centroamérica, los productos farmacéuticos son un 35 por ciento más baratos, porque no pagan impuestos, aunque sí lo pagan en el proceso de fabricación. No obstante, en Nicaragua pasa un fenómeno particular, que a diferencia del mercado centroamericano, es el único lugar donde el precio es regulado por el Estado.

Esta práctica fue oficializada a mediados de la década de los años 1990 cuando gobernó el país Violeta Barrios de Chamorro. En ese período el valor de las medicinas se empezó a controlar por el Estado, y todavía esa práctica se mantiene, a pesar de las críticas del sector.

En la actualidad la industria nacional sólo suple un 25 por ciento de la demanda del mercado total, el cual está dividido en el mercado público a través del Estado, el privado que es el que suple la demanda de las farmacias particulares, y por último está el mercado de exportación con los productos que vende en otros países de la región centroamericana.

MERCADO PUBLICO

El consumo del sector público hecho a través del Ministerio de Salud (Minsa) representa un volumen de compras anuales equivalente a unos 150 millones de córdobas, las cuales están divididas en tres grandes áreas: medicamentos, materiales de reposición periódica, y materiales de laboratorio.

Las compras de medicamentos representan un gasto anual de unos 82.5 millones de córdobas, de los cuales apenas el 22 por ciento es suplido por la IFN debido a la falta de oferta.

“La oferta local en términos de fabricación es únicamente del 20 por ciento. En medicamentos el 80 por ciento de los adquiridos son fabricados fuera de Nicaragua y únicamente el 20 por ciento es suplido por la industria local, porque esa es su capacidad de oferta, porque eso es lo que ellos ofertan. Es decir que no ganan más porque no ofertan más, a pesar de que son muy competitivos, en todo caso deberían ampliar sus líneas de producción”, informó Martha Solórzano, encargada de licitaciones del Minsa.

MERCADO PRIVADO

Según Jorge Arias, presidente de la Asociación de Distribuidores de Productos Farmacéuticos (Andiprofa) —la organización que asocia a todos los importadores de medicinas—, ellos suplen un 90 por ciento de la demanda del mercado privado, a través del cual mueven unos 55 millones de dólares anualmente. Pero también suplen un 80 por ciento del mercado público, porque la mayoría de los medicamentos son de última generación y productos que la industria local no tiene la capacidad de hacerlos.

Sin embargo, los productos importados no pagan un solo centavo de impuestos al ser introducidos al país. En cambio, la industria nacional paga IVA en todos los insumos desde que se reformó la Ley de Equidad Fiscal en septiembre de 2002 y mayo de 2003, razón por la cual los industriales consideran que la competencia con otros productos importados es desigual. Y es aquí donde empiezan los problemas y el dilema.

La Constitución Política de Nicaragua, en su artículo 114 señala explícitamente que la materia prima e insumos para la fabricación de medicinas están exentos, pero según los empresarios, la DGI no quiere reconocer una lista de insumos que ellos utilizan para la fabricación de medicinas, porque eso les podría significar una baja en las recaudaciones.

Por ejemplo los industriales consideran que el pago del IVA a las cajas de cartón que utilizan para empacar el medicamento no debe pagar el tributo, sin embargo el Gobierno lo cobra. Igual pasa con el caso de el agua, la luz y el teléfono.

Sin embargo de manera extraoficial la DGI sostiene que la lista que los industriales proponen, sea aprobada por la Asamblea Nacional, como pasó con la lista de insumos que exoneraron a los medios de comunicación en su momento.

“El problema también es que nosotros no podemos subirle a nuestro gusto y antojo al precio de las medicinas, porque nos controlan el precio. Tampoco podemos seguir absorbiendo el pago del IVA, porque nuestros costos se están elevando. Si seguimos así quebramos y cerramos y los precios de las medicinas serían el mismo de Centroamérica, el cual es un 30 por ciento más caro que el de Nicaragua, porque el Gobierno no puede controlar el precio del producto a un laboratorio internacional, pero a un local sí”, expresó Claudio Valenti García, secretario de IFN.

¿MEJOR IMPORTAR INSUMOS?

Otra de las cosas que los miembros de la IFN se quejan es que producto de las políticas del Estado, es mejor importar los productos que utilizan para el empaque de los medicamentos porque éstos están exentos de impuestos.

Según Roberto Solórzano, gerente general del Laboratorio Solka, miembro también de la IFN, si por ejemplo ellos quieren comprar cajas de cartón en el país, éstas pagan el IVA, en cambio si las importan quedan exentas, con lo cual consideran que la industria nacional y la producción en general no es fomentada para su desarrollo.

Según Eigil Höigjelle, gerente de Laboratorio Panzyma, ésta y otras prácticas por parte del Gobierno lo que vienen es a poner en una encrucijada a todo el sector industrial, al que de paso considera que nunca han apoyado para su reconversión. “Veo que todo está dado para que nosotros desaparezcamos y eso es bien extraño. No hay fomento ni apoyo a nosotros. Deberían hacernos menos complicadas las cosas”, expresó.

Julio César Bendaña, director de Transparencia y Competencia de Mercados del Mific, reconoció que en medio de toda esta situación, la IFN tiene desventajas profundas para competir en Centroamérica, pero dijo desconocer qué cosas podrían hacerse a lo inmediato para resolver de una vez por todas la problemática del sector.

“Sé que la industria tiene una gran ventaja y es la de producir productos farmacéuticos a más bajo precio, además que algo importante es que estando aquí, a las plantas se puede controlar su proceso de producción, por lo que si no se resuelve su problemática, realmente habría problemas”, manifestó.

No obstante en lo que además habría que buscar a largo plazo es en mejorar el tipo de productos que se fabrica, ya que también algo destacable es que según Ambrosia Lezama, directora de Propiedad Intelectual del Mific, las consultas sobre patentes y datos de pruebas cuyo plazo de protección ha terminado, es baja por parte del sector.

Considera que las investigaciones y consultas para desarrollar y sacar nuevos productos al mercados es sólo de uno por ciento en el sector, y ellos deberían estar a la cabeza y vanguardia de investigaciones de lo que se permite producir, para que la gente tenga mejores productos. Por lo menos más nuevos y menos tradicionales que como actualmente han producido.

Una de las críticas más fuertes al sector es que se están produciendo medicamentos poco novedosos y que casi no invierten en investigaciones de nuevos productos.

IMPORTADOS 80 POR CIENTO MAS CAROS

Las medicinas importadas suben de precio un 86 por ciento, desde el momento en que salen de la fábrica, en cualquier parte del mundo, hasta que llegan al comprador final en cualquier farmacia del país.

Esto significa que si una pastilla es comprada en Nicaragua en 18.6 córdobas, probablemente su precio de compra en el laboratorio que la fabricó es de 10 córdobas.

El 86 por ciento de incremento lo sufre el medicamento por los costos de internación y transporte al país, la ganancia que aplica el distribuidor que trae el medicamento a Nicaragua y la ganancia de la farmacia a la que le vende el producto.

El Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) es la autoridad que se encarga de regular y controlar el precio de la medicina que entra. Sin embargo ésta puede ser introducida a un costo superior, con lo cual los importadores aumentan la ganancia y la promoción a la venta de un producto fabricado en el mercado local, porque éste le puede dar más ganancia.

Siguiendo con el ejemplo de la pastilla que costó en un laboratorio «X» de Estados Unidos, 10 córdobas, la ley faculta al importador, que es el mismo distribuir, aplicar hasta un seis por ciento en gastos de internación. Con esto la pastilla costaría ya 10.6 córdobas por unidad.

Ahora a ese precio final el Ministerio le permite al importador aplicarle una ganancia del 30 por ciento, con lo cual pasa a valer 13.78 córdobas. Y a ese precio, que es al que se le vende a la farmacia, el Mific permite aplicar una ganancia de 30 por ciento, con lo cual el valor de la pastilla llega a los 18.6 córdobas.

Es destacable que entre más caro el producto, la ganancia, cuantitativamente hablando es mayor para el importador y para el dueño de farmacia, que con productos más baratos, por lo cual a veces se prefiere vender medicamentos más caros que baratos, porque se obtienen más ganancias.

APUNTES DEL SECTOR

La Industria Farmacéutica Nacional (FNI) data desde la década de 1930, cuando se instalaron en el país los primeros laboratorios. Por lo general la industria local se ha caracterizado por pertenecer a inversionistas nacionales.

Actualmente existen 16 laboratorios que fabrican medicinas, y todos son locales, ya que los pocos extranjeros de reconocidas marcas que vinieron al país se fueron después del terremoto de 1972 y con la entrada del Gobierno de la década de los años 1980.

El mayor desarrollo de la industria se dio en los años de 1960, cuando se registraron exportaciones de medicamentos a República Dominicana y a países centroamericanos como Costa Rica y Guatemala.

En la década de los años 1980 las exportaciones de medicamentos fueron restringidas por el Gobierno sandinista, que justificó ese actuar al hecho de que todo los producido en el país debería quedar para suplir el mercado interno.

En 1988 inició la apertura comercial del sector y el mercado empezó a crecer nuevamente, pero después de eso en la década siguiente es que el Gobierno decide controlar los precios de los medicamentos, como una medida populista para favorecer a la población.

SOLO MEDICINAS

La Industria Farmacéutica Nacional (IFN) se especializa en la fabricación de medicina básica, de primera necesidad, por lo cual sólo pueden suplir la demanda del 20 por ciento del consumo local. Ahora, el resto de insumos médicos como algodones, jeringas y gasas, que se usan en las casas, clínicas y hospitales para abastecer al sector salud, son importadas en su totalidad, porque no hay industria para ninguna de estas cosas.

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