Edgard Rodriguez C.
Dicen que los Yanquis han acelerado la apertura de José Ariel Contreras para hoy ante los Orioles, a fin de que nada estorbe la primera salida de Randy Johnson en el Yankee Stadium mañana.
Sin embargo, las cosas podrían no ser tan simples como las han imaginado los Yanquis, que aunque están en la cima, se debaten con la incertidumbre en relación al regreso de Kevin Brown y Mike Mussina, más el misterio que rodea la salud de Jason Giambi.
Desde hace varios días, los fanáticos del beisbol han soñado con un Johnson desde la colina de los Yanquis cruzando disparos contra Curt Schilling de Boston, como para ponerle más candela a la más ardiente rivalidad existente en el beisbol.
Johnson y su agente Barry Meister han tratado de apurar esa posibilidad, pero Arizona desea calcular con mucha precisión sus movimientos. Y aunque admite que desean a José Contreras, los 17 millones pendientes de su contrato, son un freno.
La prisa de los Yanquis obedece al hecho de que a Mussina y Brown, se les ha unido como lesionado Orlando “Duque” Hernández y Contreras aún no se estabiliza. De modo que Javier Vázquez necesita ayuda urgente para sostener el conjunto.
Pero lo más curioso, es que esa urgencia de los Yanquis, ha coincidido con la decisión de Johnson, de imponerle a Arizona, un límite de tiempo hasta hoy, para que alcancen un acuerdo con los neoyorquinos, desechando la posibilidad de moverse a Anaheim.
“Si no lo envían a los Yanquis, tendrán a un jugador infeliz en el clubhouse”, le indicó el agente Meister a Joe Garagiola Jr., gerente general de los Diamondbacks.
El inconveniente es que Arizona encontró prospectos más atractivos en Anaheim y el cambio iba en marcha, pero Johnson lo paró. No obstante, una nueva opción surgida ahora es que Nueva York asuma, junto al contrato de Johnson, los de Roberto Alomar y Matt Mantei.
Antes del atardecer de hoy sabremos dónde será la próxima apertura de Johnson. Pero todo hace indicar que no será en Arizona.