- POR CUESTIONES REGLAMENTARIAS, ROMAN ABRAMOVICH NO PUEDE DAR LA CARA, PERO ES EL PROPIETARIO DEL CSKA MOSCU, CON EL QUE QUIERE REPETIR LA EXPERIENCIA DEL CHELSEA.
Roman Abramovich marcó un camino: es el prototipo del empresario que se enriqueció de la noche a la mañana (no puede regresar a Rusia por las investigaciones sobre evasión fiscal que se están desarrollando sobre “los nuevos zares”) y que utiliza parte de su fortuna para darse un gusto: tener un club de fútbol. Abramovich es el propietario del Chelsea, siempre protagonista cuando se abren los mercados de pases, y, desde las sombras (ya que prefiere evitar los problemas que le podría ocasionar, ya que la UEFA prohíbe que una misma persona sea dueña de dos equipos que participan en una misma competencia), posee el control del CSKA Moscú, que cuenta con varias de las estrellas de la selección rusa, además de tres estrellas extranjeras: el goleador croata Ivica Olic, el brasileño Daniel da Silva Carvalho y el mediocampista argentino Osmar Ferreyra. El CSKA está a tres puntos del líder, el Torpedo Moscú, y ya tiene garantizada su participación en la próxima Champions League. Para reforzarse, una versión indica que el CSKA se quedará con las figuras del Chelsea que no quiera el flamante entrenador, José Mourinho, y que no puedan ser negociadas con otros clubes, como ocurrió con los argentinos Juan Sebastián Verón y Hernán Crespo, que continuarán sus carreras en Italia.
Abramovich es el símbolo de la nueva oligarquía, pero está lejos de ser el único, ya que en los últimos años aparecieron cerca de 20 empresarios nuevos, con fortunas que superan los mil millones de dólares. Todos ellos están sospechados de estar en contacto con la mafia rusa y, en el caso de los que gastan buena parte de su dinero en el fútbol, se rumorea que lo hacen para blanquear dinero mal habido. Cuando firmó su contrato con el CSKA, Ivica Olic (foto, durante su participación en la última Eurocopa), se mostró sorprendido: “Muchas personas me dijeron que no viniera a jugar a Rusia porque iba a quedar afuera de los principales centros del fútbol mundial, pero lo que me rodea aquí me sorprende: no sé cuántos clubes hay en el mundo como el CSKA y estoy convencido de que una de las mejores ligas del mundo es la rusa”.