- Robelo refuta con reportaje de revista “Panorama Internacional”
Amparo Aguilera
Mediante un comunicado –el primero del año–, la SIB recordó que en octubre de 1995, trece meses después de haber iniciado operaciones, el BECA reflejaba en sus estados financieros una pérdida que representaba el 38 por ciento de su capital social pagado, causada por ininterrumpidas pérdidas acumuladas que sumaban 4.9 millones de dólares.
Es decir un porcentaje superior al límite del 35 por ciento establecido en la Ley General de Bancos y otras Instituciones, de entonces, como posible causal de intervención.
Al 13 de julio de 1996, día de la intervención, esas pérdidas causaron que el Capital Social Pagado de la institución en mención, que era de 17.9 millones de dólares, se redujera a 9 millones. “Es decir que se había perdido el 49.7 por ciento de su capital…”
“La insolvencia del BECA S.A. era latente antes del 13 de julio de 1996 debido a que existían operaciones irregulares que de haberse registrado oportunamente contra resultados a esa fecha hubieran presentado el capital en negativo de menos 700 mil córdobas”, dice el comunicado de la Superintendencia. “Por los ajustes realizados durante el proceso de intervención, el capital neto de la institución, se incrementó negativamente a 4.7 millones de córdobas”, agrega.
La SIB, asegura que desde el primer momento ordenó al banco realizar una Asamblea de Accionistas para reponerlo. Pero del millón de dólares que acordaron entregar los accionistas, según la SIB, sólo hicieron efectivo 657 mil dólares.
Luego en mayo de 1996, la SIB hace constar que instruyó al BECA a contabilizar 7 millones de dólares de provisiones, tras haber encontrado en la cartera de créditos préstamos Grave E, entre los que había sobregiros de clientes laboralmente relacionados a Robelo.
Según el informe de la SIB, los depósitos se redujeron de 68 millones de dólares en marzo de 1996 a 24 millones al 13 de julio. Esto significó que en el término de tres meses, el público retiró 44 millones de dólares.
Luego tras el supuesto involucramiento de Robelo en el escándalo de lavado millonario de dólares conocido como Phoney Money, la reducción de depósitos se incrementó, asegura la Superintendencia.
De manera que entre el 24 de junio y 11 de julio de 1996, dos días antes de la intervención, las disponibilidades (efectivo en caja y bancos) se redujeron, al pasar la moneda nacional de 13.2 millones de dólares a 1.4 millones; y la moneda extranjera de 1.3 millones de dólares a 200 mil dólares.
DICE QUE ES FALSO
Pero Robelo, reiteró que lo anterior es falso. Como prueba ejemplificó que la revista Panorama Internacional, antes de la intervención acontecida en 1996, hizo una evaluación de todos los bancos de América Central, ocupando el BECA el tercer lugar en solvencia y el quinto más rentable. Aunque esto no se perfila como un documento que legalmente influya.
“… (Por otro lado) nosotros tenemos los informes de la Junta Liquidadora del Beca, que están radicados en el Juzgado Primero Civil de Distrito de Managua, y la documentación relativa al momento de la intervención… y las cifras que aparecen allí no tienen nada que ver con lo que ha dicho el Superintendente”, expuso por su parte Allan Zambrana, apoderado legal del ex banquero.
Aunque dijo que era normal que la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (SIB) cuantificara valores “agarrados de a saber dónde, arbitrariamente, dando la impresión de que al momento de la intervención no había nada”, apuntó.
El superintendente de bancos por la ley, Alfonso Llanes, confirmó ayer que no están dispuestos a negociar con Robelo. “Nada tenemos que negociar con él… porque la demanda tendrán que hacerla contra el Estado, y la SIB no tiene ningún centavo”, expuso.
“Si no hay negociación, no perdemos nada, ganamos más, porque una negociación de acuerdo a los términos de ellos, es decir partiendo de cero, va a ser complicada y ni en la primera sentada aguanta. Nosotros no nos vamos a detener”, puntualizó Zambrana.
“¿QUÉ DEVOLVEREMOS?”
En tanto, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montiel, también se sumó a la preocupación de que “estos casos no abonan a la estabilidad económica y financiera del país”.
Dijo que en el caso del BECA será difícil su devolución, porque al momento de su quiebra los pasivos estaban muy por encima de sus activos.
¿Qué es lo que le vamos a devolver? ¿los pasivos, para que nos paguen los costos de la intervención a los nicaragüenses?, se preguntó el funcionario.
Montiel ilustró la situación del BECA, con el hipotético caso que se fallara en que hay que devolverle a los indígenas, que estaban antes de Cristóbal Colón, todas sus propiedades.
“O sea devolver algo que no existe, que incluso si se devolviera, no cumpliría con las normas, porque estaba quebrado de operación. ¿Qué es lo que se va a devolver? ¿una licencia? ¿el derecho de operar? ¿qué vamos a devolver?, se preguntó.
“HAY BUITRES SOBRE LA ECONOMÍA”
El presidente Enrique Bolaños advirtió ayer de la gravedad que puede significar para el país, dos nuevas sentencias más a favor de la devolución del Banco del Café (Bancafé) y Banco Sur, junto a la sentencia dictada por la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que mandó a devolver el Banco Centroamericano (BECA).
“Yo creo que es grave, muy grave para Nicaragua. Cuando digo que es grave para Nicaragua, es grave para vos, para mí, para todos”, dijo el jefe de Estado.
Bolaños dijo que “esas cosas”, en alusión a la devolución de bancos quebrados de parte del máximo tribunal de justicia del país, ya no deberían de suceder, porque demuestran que no se está actuando con justicia.
El mandatario observó, por tanto, que existen “buitres” que quieren comerse los despojos que se están queriendo crear en el país, al anunciar la devolución de bancos ya quebrados, precisamente cuando la economía avanza.