Misa

Alfonso J. Zamora Sandoval En estos días se han dicho muchas cosas referentes a la petición del secretario del Frente Sandinista a Su Eminencia, cardenal Miguel Obando y Bravo, para que oficie una misa o eucaristía en acción de gracia por el eterno descanso de las almas de los caídos en la revolución sandinista del […]

Alfonso J. Zamora Sandoval

En estos días se han dicho muchas cosas referentes a la petición del secretario del Frente Sandinista a Su Eminencia, cardenal Miguel Obando y Bravo, para que oficie una misa o eucaristía en acción de gracia por el eterno descanso de las almas de los caídos en la revolución sandinista del 19 de julio de 1979.

Partidarios y simpatizantes de diferentes tendencias han emitido diversas opiniones, unas fuertes y otras ponderadas pero casi siempre con acento dañino hacia la Iglesia de Cristo.

La Iglesia ha tomado y seguirá tomando su rol de mediadora siempre crítica y de denuncia como los profetas en tiempo de la Ley. El Cardenal estuvo en la toma del Palacio, en la casa de Chema Castillo, en Esquipulas y en otras muchas intervenciones de menor rango.

Con subterfugios visitan al Cardenal todos los sectores políticos para oír sus consejos como hombre de Dios y pastor de su grey. Los pastores no pueden ser pasivos ante la situación que vivimos, están para cuidar su rebaño y, por supuesto, expuestos a críticas de enemigos de la Iglesia.

En la revolución murieron sandinistas, somocistas, internacionalistas, pero todos hijos de Dios y dignos de una oración. Considero que no es motivo de crítica una misa en acción de gracia por el alma de los caídos de la revolución que ofrendaron su vida defendiendo lo que creyeron justo de acuerdo a sus convicciones en aquel momento.

Cartas al Director

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