- Bebida nica se prepara para recibir, posiblemente en octubre, certificado a la calidad
Mario José Moncada
Dos terremotos, un conflicto armado y la feroz competencia de las empresas transnacionales de bebidas gaseosas, parecen no haber doblegado el sabor de Kola Shaler, que se apresta para celebrar cien años de vida: recibiendo el certificado a la calidad en octubre próximo.
Aunque no hay un registro oficial o una partida de nacimiento si se tratara de una persona, que indique el día en que Kola Shaler salió al mercado, Aurora Robleto recuerda que su padre, David Robleto, fundó la empresa allá por el año 1900, cuando Nicaragua estaba gobernada por José Santos Zelaya.
La empresa comenzó con la producción de rones, cuyas etiquetas aún indican que se trata de una “casa fundada en 1900”, en referencia a la empresa.
Doña Aurora recuerda que su papá decidió crear la nueva Kola Shaler a partir de un producto similar que en la época se importaba desde Inglaterra, país con el que Nicaragua sostenía un intenso comercio principalmente de café. Ello habría ocurrido allá por el año 1904.
Don David “era un químico autodidacta”, recuerda su nieta María Auxiliadora Cárdenas, una de las propietarias de Kola Shaler Industrial, S.A., cuya planta se encuentra localizada en Sabana Grande, Managua.
Así nació la nueva fórmula, hasta ahora guardada celosamente, de esa bebida nica que tras haber nacido en León se trasladó luego a Managua, pero después del terremoto de 1931 volvió a su tierra natal en Occidente durante un año, hasta que el destruido centro de la capital volvió a recobrar su movimiento económico.
Pero nuevamente un terremoto, el de 1972, destruyó las instalaciones de la empresa que se encontraban ubicadas frente a la actual empresa Eskimo, y por si fuese poco el conflicto armado de los años ochenta obligó a la producción de la bebida en pequeñas bolsas de plástico.
Luego del terremoto de 1972, la empresa se trasladó hacia Sabana Grande, desde donde hoy el producto es distribuido hacia toda Nicaragua, pero también exportado hacia los mercados nostálgicos de Miami, en Estado Unidos, así como a Costa Rica, donde los nicas se pueden refrescar con esta bebida que se concibe como un reconstituyente, tiene la meta de convertirse en un refresco ampliando sus canales de distribución como en los supermercados.
HACIA LA CERTIFICACIÓN
Cárdenas es cauta al hablar de volúmenes de producción y de ventas, pero indica que en octubre próximo la empresa estará lista para recibir la certificación internacional a la calidad ISO-9001, que será entregada por la Organización Internacional de Estandarización (ISO, en inglés).
Añade que desde agosto del año pasado están trabajando en la producción de la bebida en envase plástico, para responder a las necesidades del mercado nacional, pues la idea agrega, es aumentar el consumo de esta bebida entre los niños y jóvenes.
“Tenemos un mercado cautivo que sabe de la calidad de nuestro producto, este producto líder dentro de esta empresa que produce vinos también”, añade.
Una botella de 16 onzas de la bebida equivale a 102 calorías, pues es rica en carbohidratos, sodio y azúcares. Regularmente, una persona necesita como mínimo entre 2,200 a 2,500 calorías de alimentos al día.
ESTRICTO CONTROL
La planta de Kola Shaler Industrial tiene la capacidad de llenar hasta 140 botellas por minuto. El producto pasa por un control de calidad que incluye un proceso de purificación del agua, y cuando la bebida está envasada se le pone una etiqueta que indica la fecha de vencimiento del producto, destaca Henry Pavón, responsable de control de calidad.