Fernando A. Malespín
La familia Somoza se apropió y benefició por largos años del Partido Liberal Nacionalista para mantenerse en el poder, pisoteando los ideales y principios del liberalismo y traicionando los anhelos del pueblo.
Ahora una familia, apoyada en políticos incondicionales y en un pacto bochornoso, dirige al PLC por caminos inciertos y sin fuerza moral por los errores de su líder máximo.
El pueblo nicaragüense no puede esperar nada bueno del PLC y el FSLN, porque estos dos partidos políticos han herido muy hondo el corazón de la Patria.
Respeto profundamente el criterio del doctor Emilio Álvarez Montalván, vertido en LA PRENSA del jueves 3 de junio, sobre que el licenciado Eduardo Montealegre debe dejar su cargo en el Gobierno y definirse rápidamente, si desea aspirar a la Presidencia de la República.
Disiento, porque el licenciado Montealegre conserva intacto su capital político y su trayectoria es impecable, que no pueden ser arriesgados precipitadamente. El PLC está desesperado porque el licenciado Montealegre es carta de seguro triunfo, pero no se trata de salvar a un partido desacreditado sino de salvar a Nicaragua.
El PLC ya tuvo otro candidato de lujo en las elecciones del 2001, pero porque combatió valientemente la corrupción, lo marginaron y lo dejaron solo con la responsabilidad de conducir al país.
El licenciado Montealegre debe reflexionar y buscar asesoría de alto nivel. No hay duda que Nicaragua lo necesita. Que Dios ilumine sus pasos de ahora en adelante porque, como dijo el doctor Álvarez Montalván, en “política los caminos se hacen caminando”.