Agencia de empleos

Norma Borge Es lamentable que personas inescrupulosas y de baja calidad moral continúen utilizando las páginas de este diario para injuriar, calumniar y difamar, manchando la reputación y el buen nombre de los ciudadanos honrados y trabajadores. Es por eso que con todo el derecho que me asiste, solicito publiquen mi réplica a las declaraciones […]

Norma Borge

Es lamentable que personas inescrupulosas y de baja calidad moral continúen utilizando las páginas de este diario para injuriar, calumniar y difamar, manchando la reputación y el buen nombre de los ciudadanos honrados y trabajadores. Es por eso que con todo el derecho que me asiste, solicito publiquen mi réplica a las declaraciones e imputaciones calumniosas que aparecieron el domingo 30 de mayo del 2004 en la edición número 23465, página 6B y 7B, referente a agencias de empleos.

Primero. Llama poderosamente la atención que la persona (agente de empleo) que aparece como la única que dio entrevista a la reportera y que vive cerca de mi casa, guarda profundas y enconosas rencillas personales en mi contra por envidia y maldad.

Segundo. Al pie de la fotografía de mi casa aparece escrito presuntamente, repito, presuntamente, lo que deja a la libre imaginación lo que pueda pensar la gente del contenido del reportaje.

Tercero. Ha quedado demostrado que es fácil desprestigiar, tejiendo enmarañadas historietas sin ningún soporte judicial y que provienen de personas sin rostro ni identidad.

Cuarto. Desde el mes de septiembre del 2003 mi línea telefónica está fuera del aire (adjunto fotocopia Enitel) y sin teléfono no hay comunicación, menos actividad económica alguna. Yo trabajo para un restaurante de comida a la carta, desempeñando el cargo de supervisora.

Quinto. Me asiste el derecho de acusar por injurias y calumnias a los implicados en esta tenebrosa intriga.

Espero la colaboración de este medio con la publicación de esta carta, pues siempre se ha caracterizado por el balance informativo y la transparencia.


Nota de la redactora

Le recuerdo a la señora Borge que previo a la publicación del reportaje al que se hace referencia conversé con ella vía celular para solicitarle una entrevista, petición a la que no accedió, aduciendo falta de tiempo. En esa breve comunicación reconoció que la jovencita que dio el testimonio fue despedida porque no sabía hacer nada.

En un nuevo intento para concertar la entrevista, ese mismo día visité su casa acompañada por un reportero gráfico, pero una de sus hijas expresó que ella no se encontraba y que llegaría cerca de las 9:00 p.m.

En el caso de la señora Marisol Chávez, dueña de la Agencia Marisol, a quien la señora Borge alude, aparece en el reportaje explicando exclusivamente cómo funciona su agencia de empleos.

María Acuña Herrera

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