Amparo Aguilera
Hablar de los niveles de inversión pública en la niñez es un asunto de aproximaciones. Diversas fuentes informan que este año el Gobierno destinará un poco más de mil millones de córdobas. La cifra es prometedora, pero aún hace falta mucho por hacer
La inversión en la niñez es una de las principales condiciones para asegurar la capacitación del principal recurso: el humano. Según diversas estimaciones este año el Gobierno destinará 1,031.9 millones de córdobas en programas de educación, salud y alimentación, enfocados sólo en la infancia.
Según estimaciones independientes esa cifra significa el 6.5 por ciento del Presupuesto General de la República de este año, de 15.675 millones de córdobas.
Los analistas y representantes del sector público coinciden en afirmar que se han venido mejorando los niveles de inversión en este segmento poblacional, pero añaden que aún falta mucho por hacer, lo cual podría irse incrementando en la medida que se logre reducir el déficit fiscal y se destinen mayores fondos para la inversión pública.
Según refiere la Coordinadora Nicaragüense de Organizaciones No Gubernamentales que trabaja con la Niñez y la Adolescencia (Codeni), en su reciente estudio económico denominado Programas y Proyectos para la Niñez y la Adolescencia, del Presupuesto General de la República entre el 2002 y el 2003, este año habría una reducción de poco menos de un millón de córdobas.
No obstante Carlos Emilio López, Procurador Especial de la Niñez y la Adolescencia, estima que la inversión pública en la infancia está aumentando. “No sabemos cuánto porque no hay datos exactos de estos recursos, porque los planificadores ven la inversión de forma global. Pero afirmamos esto porque hay varios indicadores que lo reflejan”, sostiene.
Por ejemplo, refiere que a la fecha la tasa de cobertura de las vacunas a nivel nacional alcanza el 93 por ciento, “cuando a finales de los años noventa esta cobertura oscilaba entre el 50 y 60 por ciento”, indica.
MAS AVANCES
En cuanto a mortalidad infantil apunta que a finales de la anterior década se registraba la muerte de 40 niños por cada mil nacidos. “Sin embargo en el 2001 ya se cuantificaban la muerte de 31 menores por cada mil nacidos vivos”, sostiene.
En este sentido Carmen García, coordinadora de Atención Integral a la Niñez en el Ministerio de Salud (Minsa), sostiene que este ministerio cuenta con cuatro programas de atención infantil con cobertura a nivel nacional. Aunque no sabe con detalle cuánto destina el ministerio a cada proyecto.
Uno es el programa de inmunizaciones gratuitas contra patologías como la tuberculosis, poliomielitis, hepatitis, meningitis, rubéola, varicela, etc.
Otro es el programa de atención integrada a enfermedades que se pueden prevenir, según la recurrencia, en comunidades en extrema pobreza.
También detalla un tercero que es comunitario e incluye la nutrición basado en consejerías, y un último que consiste en una divulgación masiva para fortalecer estilos de vida saludables.
Incluso el Plan Nacional de Desarrollo (PND) se propone como meta reducir la tasa de mortalidad infantil de 31 a 29 por 1,000 nacidos vivos; y reducir la mortalidad en menores de cinco años de 40 a 36 por 1,000 nacidos vivos para el 2006.
Y de paso disminuir la tasa de mortalidad materna de 100 a 86 por cada 100,000 nacidos vivos para el 2008.
Sin embargo, el informe de Codeni es reservado en esos avances, pues destaca que las metas no están respaldadas ni siquiera por los recursos humanos.
“La cantidad total de personal del Minsa ascendía a 24,718 en el año 1991; en el año 2000, se redujo a 21,809 personas, y para el 2004 están presupuestados 21,595 cargos”, se lee en el estudio.
OTRAS GARANTIAS
La educación es otro de los indicadores que refleja mejoría según López, admitiendo que en cobertura el déficit no disminuye. “Todavía quedan alrededor de un millón de niños fuera del sistema educativo”.
Sin embargo, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), en educación primara se registra un crecimiento, en cobertura, del 8.5 por ciento. Mientras en nivel de pre-escolar el crecimiento es del 1.6 por ciento.
UN BUEN EJEMPLO
El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), actualmente atiende a niños pobres y a los ubicados en zonas vulnerables a la inseguridad alimentaria, como las afectadas por la crisis del café, y en el Atlántico.
Según Pedro Romero, oficial en el PMA, el programa alimenta a más de 376,000 menores, tanto en educación pre-escolar como primaria.
A estos infantes les brindan una ración por día y durante todo el año que incluye maíz, frijoles, aceite, arroz y cereal fortificado con minerales y vitaminas. “Para que mejoren su asistencia y retención”, apunta.
Esta entrega implica 6.2 millones de dólares, como ocurrió el año pasado.
Pero no sólo eso. De acuerdo a Romero también nutren a alrededor de 10,500 niños y niñas menores de dos años, en los puestos de salud ubicados en distintos puntos del país.
LA SEMANA DE LA NIÑEZ
Desde el 2001, en Nicaragua se dedican los primeros siete días del mes de junio a la niñez, como antesala del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se celebra cada 12 de junio. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un informe sobre la ocasión, 246 millones de niños trabajan en el mundo. De ellos, más de 130 mil viven en Nicaragua.
Estos índices tienden a mejorarse, tomando en cuenta que Codeni, en su análisis, apunta que el presupuesto de educación primaria aumentó en poco más del 10 por ciento, y el de educación preescolar creció en un 21.5 por ciento en comparación al aprobado el año pasado.
LA PRENSA intentó obtener la apreciación cualitativa y cuantitativa, en referencia a estos recursos, de las autoridades de Educación, sin embargo en Relaciones Públicas no dieron respuesta.
ALGUNAS FALLAS
Con crecimiento o no, hay “fallas” a lo interno del sistema. López revela que la durabilidad del primer ciclo educativo, que va de primero a sexto grado, es un problema.
“Porque un niño o una niña saca su primaria en once años, cuando lo ideal es hacerlo en seis años. Entonces hay deficiencia en ese sentido”, expone.
Otro punto en contra, es el incumplimiento en los volúmenes de inversión en el sector, ya que López precisa que el Gobierno de Nicaragua ha firmado varios compromisos internacionales donde se compromete a por lo menos destinar el seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación.
Pero dice que según algunos estudios destina es el 4.5 por ciento del PIB. Aunque reconoce como avance, en la educación, la inclusión de la Guía de Enseñanza de los Derechos de la Niñez y Adolescencia en el pensum académico en primaria, en la materia de moral y cívica. “Porque eso implica inversión”, comenta.
LOS ALIMENTOS
Otro indicador que destaca en inversión pública, es la nutrición infantil. Según el representante de los infantes locales, en los últimos años hay un descenso en la desnutrición crónica en niños menores de cinco años.
“Vemos, por ejemplo, que en 1998 (según Endesa) hubo una disminución del 29.5 por ciento y en el 2001 se registró un descenso del 20.2 por ciento. Además observamos que se están incorporando algunas vitaminas al azúcar y yodo en la alimentación infantil”, afirma.
No obstante, refiere que existe un 45 por ciento de niños desnutridos en la zona norte del país. “El Minsa lo reconoce. Incluso registra que en la Costa Caribe la desnutrición (infantil) es superior a esos porcentajes”, indica.