Reuters, AP
FOND VERETTES, HAITI – SANTO DOMINGO.- Inundaciones y aludes dejaron más de 500 muertos en la República Dominicana y Haití, muchos de ellos arrastrados por las corrientes de varios ríos que se desbordaron de sus cauces, dijeron el martes las autoridades de ambos países caribeños.
En República Dominicana, las lluvias torrenciales de los últimos dos días dejaron 135 muertos en la población de Jimaní, mientras unas 200 personas continuaban desaparecidas. Otras 10 murieron en otras zonas del país.
En la localidad haitiana de Fond Verettes, las inundaciones arrasaron casas y edificios, causando la muerte a 158 personas, las que se suman a las 200 que murieron en la zona sudeste del país.
Acongojados pobladores de Jimaní escarbaban ayer en medio de acumulaciones de lodo, buscando a sus familiares y amigos mientras decenas de cadáveres cubiertos de barro eran trasladados en camiones hasta fosas comunes.
Las lluvias comenzaron en la isla hace varias semanas pero una tormenta el lunes provocó el desborde del río Solie, arrasando tres vecindarios de cabañas de madera construidas por inmigrantes haitianos que trabajan en el pueblo dominicano. Por lo menos 50 de los muertos eran ciudadanos haitianos, afirmó Luis Gonzalez Fabra, portavoz del presidente dominicano Hipólito Mejía.
“He visto los cadáveres en la morgue y no he podido reconocer a ninguno de ellos”, dijo Jude Joseph, de 30 años, quien llegó desde la capital haitiana, Puerto Príncipe, para vender arroz en un mercado fronterizo y a visitar a sus familiares que viven en los vecindarios de Bobmita, La Quarenta y Barrio El Tanque, barrios de Jimaní que fueron arrasados por las inundaciones.
“No sé qué voy a hacer. Me he quedado sin nada”, dijo desconsolado Joseph, cuya familia de nueve miembros seguía sin aparecer el martes.
Socorristas con mascarillas y guantes quirúrgicos observaban mientras los camiones echaban 60 cadáveres desnudos en una zanja de cuatro metros en las afueras de Jimaní, que quedó abierta para recibir más cadáveres. Ningún familiar estuvo presente en la tumba, unos 10 kilómetros de Jimaní.