Ampliación de la Unión Europea e Integración Centroamericana

Javier G. Hernández Munguía* Roman, Times, serif»>Opinión económica Ampliación de la Unión Europea e Integración Centroamericana Javier G. Hernández Munguía* La filosofía de la Unión Europea, que con el ingreso de diez nuevos miembros, el reciente primero de mayo, suma veinticinco países, se fundamenta en los principios de cooperación, solidaridad, protección, seguridad, paz y justicia. […]

Javier G. Hernández Munguía*

Roman, Times, serif»>Opinión económica

Ampliación de la Unión Europea e Integración Centroamericana


Javier G. Hernández Munguía*




La filosofía de la Unión Europea, que con el ingreso de diez nuevos miembros, el reciente primero de mayo, suma veinticinco países, se fundamenta en los principios de cooperación, solidaridad, protección, seguridad, paz y justicia.

El estudioso jurista comunitarista, amplio conocedor del proceso de integración Europea —desde sus orígenes—, don Carlos Molina del Pozo, a quien tengo la dicha de tener como profesor en la materia de “Competencias en las Instituciones de Integración”, afirmó sin titubeos en el acto de cierre del ciclo de conferencias con los distintos embajadores en España, de cada uno de los 10 países miembros que ingresaron el pasado primero de mayo en la Unión Europea, que todos los conocedores de temas de integración están totalmente convencidos que “se debe avanzar a una unificación económica, pero también, política y sociocultural, procurando anteponer los intereses comunitarios, sobre los intereses nacionales”. Estas afirmaciones, que fueron sustentadas con hipótesis, bastante convincentes por supuesto, me han sumergido una vez más en un proceso interno de reflexión personal muy profunda sobre nuestra Integración Centroamericana.

Preliminarmente cabe afirmar que el proceso de integración europea, avanza a tal nivel, que ni los asuntos álgidos, como por ejemplo la inclusión de Turquía en el proceso de negociación para su posible ingreso, han hecho retroceder el desarrollo integracionista. Incluso, cada tema complicado está siendo visto no como un problema sino como parte del proceso, que ha conducido al fin de cuentas al fortalecimiento de la Unión. Y cada controversia es resuelta por los medios pacíficos de solución de conflictos, y en su caso, a través de los mecanismos de garantía en el cumplimiento de los tratados que rigen la Unión, o sea, por la vía de las instituciones creadas para tales fines, llámese, Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, por ejemplo.

De tal manera que, la construcción de la Unión Europea actual, se debe a un proceso coherente y serio, producto de la total voluntad y claridez política de la clase gobernante, por lo menos, a corto y mediano plazo, en el cual hay tres pilares fundamentales que sostienen dicha integración, la solidez institucional, los mecanismos de garantía en el cumplimiento de las obligaciones contraídas; y, la amplia cesión de soberanía, la cual recae en las instituciones, órganos y agencias de la Unión. Creo que todos coincidimos que, la institucionalidad en la integración, su fortalecimiento, sistema selectivo o de ingreso de sus funcionarios, son parte de la agenda clave para la construcción de una integración sana y duradera, tanto en lo formal como, en la praxis cotidiana.

Todos recordamos que hace poco se reunieron, una vez mas, los Presidentes de Centroamérica para tratar de fondo el asunto del proceso de integración regional y en esta tercera semana de mayo, Honduras ha decidido poner en jaque a un órgano tan importante en la Integración Centroamericana, como es la Corte de Managua. Pero, coincido con la opinión de algunos expertos en integración que el problema principal radica en la poca o ninguna delegación de atribuciones de los Estados miembros —cesión de soberanía— hacia las instituciones, órganos y agencias del SICA, que son prácticamente el corazón del sistema.

Adicionalmente a este tópico, debemos añadir, la difícil confusión entre intereses nacionales e intereses regionales, que convierten al proceso en un entretejido político-jurídico, poco recomendable para todos, en el cual los juristas convencidos, que vemos en la integración, más oportunidades y ventajas que otra cosa, nos preocupa grandemente.

Pero quizás, el elemento más complicado en la Integración Centroamericana ha radicado en la complicidad aparente para no dejar reglas claras, sobre el triángulo perfecto de un proceso de integración, como son la integración económica, política y socio-cultural; y el compromiso central de contar con un mecanismo de garantía de cumplimiento de las obligaciones contraídas, que son producto lógicamente de contar con reglas claras e instituciones fortísimas con competencias para dirimir controversias entre Estados, o bien, entre Estados y una persona física o jurídica no Estatal.

La Unidad en la Diversidad es un elemento importante a saber conjugar, tomando como ejemplo el logro obtenido con el ingreso en la Unión Europea este primero de mayo del 2004, de países con significativas diferencias, sobre todo, en lo relativo a economía, ejemplo, Alemania con respecto a la República Eslovaca, Francia con relación a Polonia, y así sucesivamente. Así que, el discurso de algunos, acerca de que la diferencia económica de algunos países en Centroamérica, como forma justificativa para cimentar que no es posible una verdadera Unión en nuestra querida región, es totalmente falso, y en ese sentido, debemos ser serios al hacer este tipo de afirmaciones poco fundadas científicamente.

Ahora bien, si la Unión Europea ha logrado ampliarse, generando mayor fortaleza a su sistema, significa que es posible unirse en la diversidad, lo que conlleva urgentemente a realizar una re-lectura y recrear el SICA, donde las instituciones, órganos y agencias tengan realmente competencias apropiadas, permitiendo el control jurídico, por medio de mecanismos de garantía de cumplimiento de las obligaciones contraídas, que generen solidez al sistema, sabiendo que esto no es una moda, sino una necesidad apremiante con beneficios para todos los centroamericanos.

* El autor es doctorando en Derecho Comunitario. Universidad de Alcalá de Henares, España.

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