¿Un beisbol profesional?

Edgard Rodríguez C. Beisbol profesional. Me agrada. De hecho me agrada todo lo que tiene que ver con ese concepto que más que determinado por un salario, está definido por una actitud ante una responsabilidad. Desde el punto de visto más simple, profesional quiere decir, hacerse mejor. Y si esa es la visión que tienen […]

Edgard Rodríguez C.

Beisbol profesional. Me agrada. De hecho me agrada todo lo que tiene que ver con ese concepto que más que determinado por un salario, está definido por una actitud ante una responsabilidad.

Desde el punto de visto más simple, profesional quiere decir, hacerse mejor. Y si esa es la visión que tienen los directivos del beisbol nacional, al hablar de una Liga Profesional, es muy alentador.

Desgraciadamente toda iniciativa está supeditada por los recursos económicos y ese será un inconveniente en los planes que se han trazado. Es un reto muy grande.

Sin embargo, estos mismos directivos, con una actitud distinta a la que han mostrado en los últimos torneos, y aún en medio de la escasez, podían haber hecho más.

Objetivamente, el mayor problema de nuestros directivos, ha sido su actitud y la visión estrecha y coyuntural, que han tenido siempre sobre el beisbol y su entorno.

Jamás los mejores intereses del beis, como diría Bart Giammati, han estado encima de los intereses de los equipos, y eso ha sido grave.

Con el fin de ganar o hacerse campeones, estos directivos no han escatimado medios y llegan al extremo de tomar medidas, que a la larga han sido contraproducentes.

Sus relaciones no han estado basadas en el respeto, tanto así que se han hecho múltiples acusaciones de uno y otro lado, aunque al final, vuelven nuevos acuerdos.

Por tal razón a uno se le hace difícil imaginar un beisbol profesional con la misma gente y sus mismas actitudes, costumbres y trucos. Y esto incluye a Carlos García.

Profesional, más que un rimbombante apellido para el beisbol, demanda de una actitud y una visión distinta a lo que han mostrado hasta ahora: mezquindad e irrespeto.

Hacer profesional a este beisbol, demanda no bonitos discursos o palabrería barata, sino un compromiso real y concreto con este deporte que tanto apasiona a este país.

¿Podrán hacerlo? Si lo desean de verdad, lo hacen. Y el beisbol se lo merece después de tantas traiciones y fechorías hechas en su nombre.

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