“Hay que ser positivos en la vida”

Doce años después de regresar del exilio es ahora vicepresidenta del grupo empresarial familiar. Tras haber iniciado en una tienda de conveniencia en un local pequeño, Dalila Zúñiga es una activa representante de inversiones que suman varios millones de dólares. Su pasión por el trabajo es difícil de esconder. Gustavo Ortega Campos Al inicio, Dalila […]

  • Doce años después de regresar del exilio es ahora vicepresidenta del grupo empresarial familiar. Tras haber iniciado en una tienda de conveniencia en un local pequeño, Dalila Zúñiga es una activa representante de inversiones que suman varios millones de dólares. Su pasión por el trabajo es difícil de esconder.

Gustavo Ortega Campos

Al inicio, Dalila Obregón López, mejor conocida como Dalila Zúñiga, por el apellido de su esposo Sergio Zúñiga, se mostró un poco tensa por la entrevista, pero al pasar los minutos se sintió en la confianza de hablar de los orígenes de los negocios familiares que al menos suman ya cinco millones de dólares.

Desde que se presentó al lugar fijado para la entrevista reclamó porque aún no se habían completado las tareas asignadas, los trabajadores asintieron con la cabeza y agilizaron sus misiones. Es la sede de la última inversión del grupo familiar, un restaurante-bar-discoteca ubicado en la plaza comercial, de la cual también es propietaria, y que al igual que el resto de negocios, le llena de orgullo.

Antes de empezar orientó que limpiaran y ordenaran el entorno donde se realizaría la conversación, en el segundo piso del negocio que instaló y administra su hijo mayor. Y aunque no quedó del todo satisfecha con los resultados, un sofá fue el centro de reunión para captar en la grabadora los detalles que emanaban de su memoria en medio del ajetreo de los empleados.

La Familiar es una referencia comercial en Managua y quizás de los pocos establecimientos con un crecimiento sostenido…

“Nos instalamos en 1993, regresamos en el 91 de Estados Unidos…”

—¿Eran exiliados?

—Sí, vivimos allá nueve años, nos regresamos a nuestro primer local, allá frente a la parte trasera del Edificio Pellas, empezamos con un local de ocho metros de frente por doce de fondo, eso fue el inicio de nosotros, en el lugar conocido como La Familiar, ahí comenzamos cuando no había nada, alrededor de nosotros era un reparto, no había nada comercial, mucha gente nos decía que no nos iba a ir muy bien porque estábamos en un lugar como aislado pues deberíamos estar en un lugar más vistoso, pero pasó un año, dos y comenzaron más negocios cerca…

—¿Por qué escogieron la zona, casualidad?

—La escogimos porque ahí iba a ser nuestra casa de habitación, dejamos ese terreno cuando nos fuimos y regresamos, como no teníamos otro terreno, a hacer ahí nuestro negocio…

—¿De dónde resulta la idea de una distribuidora con artículos casi de lujo?

—Me resultó exactamente porque mi esposo trabajó en esta línea en Estados Unidos, manejaba 14 tiendas, comenzó de cero, de abajo y llegó a ser supervisor de distrito, yo trabajaba en una de ellas, todo esto en Miami, la idea la trajimos de allá, poner un convenience store (tienda de conveniencia), fuimos los primeritos, los pioneros en Nicaragua en tener un convenience store.

—¿Cuando empezaron estaban claros que estaban en un país muy pobre y se estaban instalando para un segmento reducido?

—Nos arriesgamos y a pesar de que el país estaba pobre y con muchos problemas, regresamos porque amamos el país, nos fuimos con nuestro hijo de siete años, luego él regreso de trece y volvimos con una niña de siete meses además. Ésa es la familia, somos cuatro personas, regresamos con mucho entusiasmo, queríamos trabajar en algo propio, con ideas nuevas.

—¿Cuánta inversión requirieron para instalarse?

—Como unos 150 mil dólares para empezar, solamente en construcción, más la mercadería que había que traerla de Estados Unidos porque ése era nuestro concepto, traer todo de allá para que fuera una cosa nueva, con el pasar del tiempo otras personas querían hacer lo mismo, empezaron las gasolineras, claro que todo mundo se llegaba a fijar a nuestra tienda, las cosas exitosas no hacen, como le dijera yo… el éxito no es fijarse en los demás, sino estar ahí. Nosotros comenzamos detrás de la caja y seguimos ahí a pesar de tener 12 años, no tenemos un gerente, somos personas que damos nuestro servicio personalizado.

—¿El nombre resultó por ser una empresa familiar?

—Así es, es un asunto de familia, trabajaba mi papá, que en paz descanse, él ya murió, nos ayudó muchísimo; trabaja mi esposo, mi sobrino también, queríamos además que toda la gente que llegaba se sintiera en familia, comenzamos a adquirir muchas amistades, demasiadas creo yo. Ya somos queridísimos por toda Nicaragua pues ven el esfuerzo, empezamos en pequeño, ahora tenemos otro edificio grande de dos plantas a la par, ya no sólo es La Familiar, es Costto Familiar, es farmacia Familiar que ha sido un éxito.

—¿En cuánto calcula hoy en día sus inversiones?

—En la parte de allá, pues estar frente al edificio Pellas que es un lugar muy caro en este país, estamos en la Zona Rosa, el parqueo ya es como que estuviera usted en Coconut Grove, en South Beach, donde la gente se tiene que parquear a una cuadra o dos cuadras, es una inversión bien grande que podría ser con toda la mercadería más el edificio, más el derecho de llave, que es lo más importante y el nombre, pues tal vez podría ser de unos dos millones y medio de dólares, eso es allá, no metiendo la Plaza (módulos comerciales) pues fue un capital muy grande…

—¿Cuánto en la plaza?

—La plaza nos costó hacerla en 2.5 millones de dólares…

—¿Se siente usted con toda la confianza del mundo para seguir invirtiendo en este país?

—Claro que sí, me siento segura… la plaza se inició porque como mi hijo se fue de muy temprana edad, vino a terminar su hight school acá en Nicaragua y nosotros con todo el esfuerzo quisimos que aplicara a las mejores universidades, logró estudiar en UPenn (Escuela de Negocios de Wharton de la Universidad de Pensilvania), lo mandamos con mucho sacrificio porque era una universidad sumamente cara, 40 mil dólares por año pero él se lo merecía por ser excelente alumno, se graduó, se quedó allá, consiguió excelente trabajo en Houston, pero al venir a una fiesta de agosto, pues él siempre ha sido un nica de tradiciones, dijo que se quería quedar, trabajar con nosotros en algo nuevo, comenzamos a buscar un terreno, conseguimos una manzana entera que es ahora todo el complejo de Plaza Familiar (en Carretera a Masaya)

—Pero construir un complejo como éste debió resultar excesivamente caro…

—La mayoría de materiales de construcción son importados, empezamos a cotizar con varias compañías constructoras pero era algo millonario, no lo hubiéramos podido terminar, entonces sin ser ingenieros, ni arquitectos, el diseñador fue Róger Valerio, nos ayudó mucho, él supervisaba la obra, pero mi esposo, mi hijo y yo vivíamos metidos durante doce horas en el proyecto, manejamos a 30 hombres, teníamos un ingeniero de planta, teníamos dos “maistros” (maestros) de obra, comenzamos a poner la primera piedra y así empezamos la plaza La Familiar que ahora cuenta con 20 módulos, con esto ya somos el Grupo La Familiar S.A.

—La Familiar 2 fue algo fugaz, ¿por qué la cerraron?

—La quisimos tener pero nos dimos cuenta que no podíamos hacerlo porque solamente tengo dos hijos y sólo uno nos podía ayudar porque la otra niña tiene trece años, está muy chiquita, decidimos montarla aquí en la plaza, quedó bellísima, la inauguramos, pero puede ser que haya sido una equivocación porque durante diez años habíamos trabajado de lunes a domingo, durante trece horas diarias, entonces cuando cumplimos los diez años decidimos descansar los domingos, tenemos dos años de hacerlo pero cuando surgió La Familiar 2 nos volvimos a ver las caras y nos sentimos como presos al saber que teníamos otro negocio y tener que trabajar de nuevo los domingos y aún nos esperaba este negocio (la disco bar), que en ese momento lo estábamos diseñando, no íbamos a poder con todo, era imposible, le dije a mi esposo que teníamos que tomar una decisión rápida, entonces la cerramos.

—¿No se vio eso como señal de fracaso?

—Los comentarios abundaron, que ya habíamos quedado en la quiebra, que habíamos fracasado, que el cierre fue una mala imagen, pero gracias a Dios hay gente que nos apoya y nos dijeron que fue una decisión sabia porque todo el peso iba a recaer en tres personas y ahora estamos contentos porque en ese local tendremos una nueva franquicia… ahora estamos con Pashá (la disco-bar-restaurante) que ha sido un éxito, es impresionante por su diseño y claro que por su atención.

—¿Esta inversión a cuánto asciende?

—Podría ser de un millón de dólares.

—¿Cuál es la fórmula del éxito?

—¿La formula del éxito?, pues… las personas deben ser unidas con su familia, atender bien a las personas y ser positivas en la vida, porque si la persona no se siente positiva en la vida nunca va a salir adelante, eso es lo que hemos tenido nosotros, somos positivos.

POR DENTRO

Nació en Managua hace 47 años.

Es la segunda de tres hermanos, la única mujer.

Se dice amante de los animales, por lo que se ha dedicado a la crianza de aves y animales domésticos en su casa de Managua y en su finca de Jinotepe.

Licenciada en Mercadeo, graduada en la Universidad Centroamericana (UCA)

Casada desde hace 29 años con su socio empresarial, Sergio Zúniga. Dos hijos, Sergio, de 26 años, y Stephanie, de 13.

Se considera una persona responsable y a la vez fuerte.

Importaciones y equilibrio

Los casi 20 mil productos que ofrece la tienda de conveniencia La Familiar son importados, actividad que de vez en cuando enfrenta atrasos por cuestiones aduaneras, “todo lo hemos traído honradamente, lo hemos declarado, nunca hemos tenido problemas”, aclaró la empresaria Dalila Zúñiga, propietaria del negocio.

Dice sentirse segura de seguir invirtiendo en el país, “si queremos salir adelante hay que tener optimismo y pensar siempre que todo va a salir bien”.

Es muy reiterativa en explicar que la familia completa representa a la empresa, es decir ella, su esposo y su hijo Sergio, de 26 años, pero además nunca deja de mencionar a la otra heredera, Stephanie, de 13 años. “Todos somos los propietarios”.

Asegura que ante el aumento de la competencia, la principal fortaleza es vender artículos exclusivos.

Es promotora de la calma en las relaciones conyugales a fin de que los problemas personales no interfieran en los negocios, “si uno está más enojado que el otro, pues el otro tiene que ceder, por eso es que nos hemos llevado muy bien, tenemos que compartir el trabajo, la única discusión puede ser que vos descansáste más y yo descanse menos”.

Economía

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