Arlen Pérez
Esta Semana Santa los vendedores de quesillo, helados, sombreros, entre otros, que se ubican en días laborales frente a las universidades, colegios y lugares frecuentados por el público, se trasladaron a las playas siguiendo a los veraneantes para no quedarse sin clientela.
Miramar, El Tránsito y El Velero se caracterizaron por la venta de quesillos de Nagarote, que de acuerdo a los vendedores son los de mejor calidad.
Francisco López, vendedor de quesillos, dijo que visitaba Miramar por primera vez y que esperaba encontrar más personas. López agregó que él vende donde hay más gente, los domingos, por ejemplo, vende frente a las iglesias.
Otro de los vendedores que se trasladó a las playas fue Carlos Torres, quien durante esta Semana Santa cargó su carrito de helados desde Managua hasta Miramar, diario, para poder vender un poco más.
“Ganamos poco, no tenemos aguinaldo, vacaciones, decimotercer mes. Por eso es que tenemos que venir a las playas. Diario me cobran 140 córdobas por el transporte del carrito”, señaló Torres.
Aseguró que durante la Semana Santa ganó más de 800 córdobas diarios, de donde sacaba el transporte de su carrito. Agregó que durante el verano se incrementaron los precios y que los más baratos cuestan cinco córdobas.
Por su parte Rosa Cruz Figueroa, quien se encontraba en Miramar vendiendo quesillos y jocotes, dijo que las ventas estaban malas. “Son las 10:00 a.m. y mira el balde de jocotes lleno y eso que los doy a peso (córdoba)”, reclamó Cruz.
COMERCIOS PREOCUPADOS
Los dueños de comercios, ubicados cerca de las playas, estaban preocupados porque este año llegaron menos personas a las playas de Miramar. De acuerdo a Cruz Elena Fuentes, en el Rancho Turístico Miramar se vendían cerca de 400 libras de pescado en Semana Santa y hasta el día sábado se habían vendido únicamente 60.
Fuentes atribuyó esta baja a que en este año se dieron menos excursiones de veraneantes y que casi no se organizaron fiestas en las playas, por lo que menos personas visitaron el local.