Luis Felipe Palacios
El recién nombrado subjefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, general de brigada César Delgadillo Cardenal, aseguró ayer que hay disposición de parte de la institución militar de hacer un proceso de reducción gradual de los mísiles SAM-7, “como un gesto de buena voluntad” para con los Estados Unidos.
“Es un gesto de buena voluntad de parte de Nicaragua hacia la preocupación que tiene Estados Unidos”, afirmó el alto mando, luego de inaugurar el V Campeonato Nacional de Boxeo del Ejército de Nicaragua.
Explicó que el Ejecutivo, en consenso con el alto mando del Ejército, elaboró un documento en donde se plantea la reducción gradual de los cohetes tierra-aire, y que el mismo fue enviado a la Asamblea Nacional para que emitiera una resolución de respaldo, que aún está pendiente.
El general Delgadillo no quiso adelantar la cantidad de misiles a destruir mientras el Parlamento no apruebe la resolución del Ejecutivo, sin embargo, garantizó que no permitirán que se afecte la capacidad real combativa del Ejército en la defensa antiaérea.
“Tengan la plena seguridad de que el Ejército va a apoyar esa reducción gradual hasta el punto donde estemos en capacidad de cumplir las misiones que el Ejército tiene que cumplir constitucionalmente”, enfatizó.
Delgadillo desmintió versiones periodísticas que aseguraban un presunto malestar de los militares sobre la destrucción unilateral de los SAM-7, y reiteró que en la elaboración del documento que envió el Ejecutivo a la Asamblea Nacional se tomó en cuenta la posición del Ejército de Nicaragua.
“El Ejército tiene una única posición, que es la que ha expresado el general (Javier) Carrión, que es el Jefe del Ejército”, manifestó Delgadillo, quien descartó que exista falta de consenso a lo interno de las filas castrenses.