- Algunas se vencieron por negligencia del Minsa y otras ingresaron en mal estado
Roberto Pérez Solís
Más de un millón de frascos de penicilina procaínica y 360 mil de sulfato ferroso pediátrico fueron incinerados la mañana de ayer por trabajadores del Ministerio de Salud (Minsa), en una bodega que esta institución tiene en el municipio de Ciudad Sandino.
Ana Cecilia Herdocia, regente de Farmacias del Centro de Insumos para la Salud (CIPS), dijo que la penicilina procaínica se incineró porque alcanzó su período de vencimiento en las bodegas del Minsa. Este medicamento fue donando por el gobierno de Japón, luego de la tragedia del Huracán Mitch.
“No es que no se haya distribuido de buena manera, siempre se trató de entregarlo en tiempo y forma a quien lo necesitara, lo que sucedió es que vino en gran cantidad y no se tuvo el tiempo necesario para distribuirlo todo”, aseguró Herdocia.
Lo sucedido con el sulfato ferroso pediátrico fue diferente. Según las autoridades sanitarias, este medicamento se destruyó porque no cumplió con las pruebas de calidad practicadas por los laboratorios del Ministeio de Salud (Minsa).
“Los proveedores ya lo repusieron, a ellos no le podemos regresar nada porque la ley dice que se tienen que destruir. Esto se hace para evitar que se filtre en el mercado nacional y que contribuya un peligro para la población”, dijo por su parte Javier Palacios, director del CIPS.
El Minsa no tiene cuantificado el monto de los medicamentos destruidos pues aseguran que como provienen de donaciones no se sufre ninguna pérdida, y aseguran que el medicamento en mal estado siempre es repuesto en su totalidad.