“La política es la empresa más rentable”

Desde los 10 años trabajó de agricultor en los algodonales de Chinandega y ahora representa a 600 cooperativas agropecuarias del país, equivalentes a más de 41 mil familias. Sinforiano Cáceres es enfático al asegurar que los líderes campesinos sin formación profesional no pueden representar a sus bases. Gustavo Ortega Campos Al inicio de la entrevista […]

  • Desde los 10 años trabajó de agricultor en los algodonales de Chinandega y ahora representa a 600 cooperativas agropecuarias del país, equivalentes a más de 41 mil familias. Sinforiano Cáceres es enfático al asegurar que los líderes campesinos sin formación profesional no pueden representar a sus bases.

Gustavo Ortega Campos

Al inicio de la entrevista estaba un poco nervioso, pues Sinforiano Cáceres Baca asegura que por primera vez en su vida habla sobre él ante un periodista. Pero le salió bien la platicada, es algo que lo ha caracterizado, la elocuencia que le ha valido aplausos sostenidos en foros y ponencias nacionales e internacionales. De estatura mediana, barba arreglada y entrecana, atendió la cita en su amplia oficina, decorada con detalles nicaragüenses, entre los que sobresale un cuadro con la efigie del general Augusto César Sandino y un grupo de muñecas elaboradas de tusa. Aunque su ubicación es un tanto antagónica pues está situada en una zona comercial de clase alta.

Habló de la reforma agraria de manera categórica, igual se refirió a los atributos que a su juicio deben tener los líderes y sobre su expulsión del Frente Sandinista sólo por apoyar una protesta.

Es un cristiano practicante de toda su vida, desde sus años jóvenes en su natal Chinandega.

A usted se le conoce como un dirigente campesino ligado al Frente Sandinista, es la primera imagen que se planta al abordarle…

(Risas) Después que terminé mi ciclo básico, siempre estuve vinculado a los movimientos cristianos rurales, ahí me conecté con el movimiento de cristianos revolucionarios ligado al FER (Frente Estudiantil Revolucionario) y eso me sacó de la jugada y significó mi retiro de los estudios y meterme a la vida política, volví a estudiar hasta 1990, sólo me bachilleré, a esas alturas seguía metido en la agricultura y mi mayor aspiración era la tierra porque como decía mi papá, un campesino que no tiene tierras es un campesino sin raíces y más aún en la vida que yo llevo, donde hay un ciclo de vida de trabajo y luego tenés que retornar a tu actividad original…

¿Sigue considerándose un campesino, pese a que ahora viaja mucho y se relaciona con personajes de alto nivel?

Yo siempre he tenido en mente no desvincularme de la actividad productiva por dos razones, una para no enamorarte de un trabajo que no es del que normalmente has vivido, y dos, no perder la costumbre de entender los problemas de la agricultura a partir de que los vivís, no de que te los platican, porque para mí la parte más importante de un líder es conocer los problemas de su sector porque los vive y no porque se los cuentan.

Pero no me ha respondido acerca de su vínculo con el Frente Sandinista…

Cuando tenía 20 años fui trasladado a trabajar con el movimiento campesino de Río San Juan, la revolución estaba iniciando, ahí fui presidente y fundador de la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos), a esa edad me casé… pero quiero contarte que fue hasta aquí que compré mi primer pedazo de tierra, eso para mí significó que yo podía hacer cualquier cosa sin poner en riesgo mi sobrevivencia como persona, esa tierra está en Chinandega y para mí fue muy simbólico el donarse a mis viejos… después fui escalando en la UNAG hasta que llegué a ser del directorio nacional y cuando asumí ese trabajo me di cuenta que necesitaba más herramientas teóricas y aunque no era la carrera que yo quería sí era la que yo necesitaba y estudié administración (de empresas), ahí me di cuenta de los problemas que tenemos los líderes cuando no nos formamos y empecé a entender la brecha entre los líderes que no nos formamos y los que sí lo hacen, eso empezó a formar crisis en el liderazgo, yo trabajé 17 años en la UNAG, me expulsaron en 1995.

¿Lo corrieron por crítico?, pues es una palabra que, según dicen, no cabe mucho en las estructuras del Frente Sandinista…

Mi discusión principal era el no ser empírico, el no seguir dando lástima como campesino y no vivir de la compasión de los demás para poder tener espacios políticos o espacios de gestión y concertación… si el líder no se forma hace del cargo su modus vivendi porque le da una serie de prebendas que la vida normal no te las da…

¿Por ejemplo?

Te da estatus, te da relaciones, te da vínculos, te da amistades, te da oportunidades, te da espacios, te da información, viajes, etcétera, entonces yo siento que esto es lo que le pasa un poco a los políticos, que no tienen de qué vivir, si vos tenés un nivel de aspiración superior al que te podés dar con tu formación, buscá cómo lograrlo, y la política es para mí la empresa más rentable de más bajo costo, pero también requiere de dos elementos claves: la demagogia y la frialdad de vivir a costa de los demás.

¿Eso sucedía en la dirección de la UNAG?

Bueno ahí se dieron problemas de enfoque, de liderazgo y también del vínculo partido-gremio, yo fui expulsado también del Frente (Sandinista) en 1983 en Río San Juan, me echaron preso. Yo era dirigente campesino y la base campesina fue la que se alzó en Río San Juan, el alzamiento estuvo precedido de una marcha que la encabezamos como UNAG, y como yo era miembro del Frente no era concebible que un dirigente fuese encabezando una marcha contra el gobierno del Frente reclamando el precio justo de los frijoles y el arroz de los campesinos que en ese entonces era Enabas (Empresa Nacional de Alimentos Básicos) que los compraba. En ese contexto de tensión eso fue considerado como un atentado, como un acto “Contra”, y además que el cura católico que estaba en Río San Juan, el padre Timoteo Merino, era amigo mío porque yo seguía involucrado en las actividades cristianas, ésa ha sido mi nota, entonces nos acusaron de asociación ilícita para delinquir, curiosamente esa gente (que lo acusó) está afuera del Frente y ahora están en contra y es gente que después se quedó con muchos recursos.

¿Cuánto tiempo estuvo preso?

Sólo una semana porque hubo movilizaciones. Eso prácticamente a mí me marcó, yo nunca he estado en un Comité de Base del Frente, yo me siento un tipo de izquierda, mi ideología es sandinista, pero no soy de estructuras, nunca he estado en cosas así, tal vez por eso no tengo el enfoque que tienen muchos compañeros que se dogmatizaron en la ideología…

Pero usted tiene un color sandinista imborrable…

No, lo que pasa es que he tenido la suerte de ser tomado en cuenta para emitir mis opiniones y ésa es la ventaja de tener formación, he sido invitado por las estructuras del Frente Sandinista para brindar charlas sobre el tema campesino, los TLC (tratados de libre comercio), temas económicos…

Entonces tiene vínculo con el Frente Sandinista…

Sí los tengo…

Está sin rencores entonces…

Sí, porque ésa no es mi tónica, si no estaría tranquilo.

Volviendo al tema de su formación, ¿qué tanta formación profesional exige el liderazgo campesino?

Al salir de la UNAG y formar Fenacoop fue una misión primordial, capacitarnos. Muchos líderes nos seguimos formando y eso ha incidido para que el movimiento cooperativo logre mejorar.

¿Fenacoop es un ONG (Organismo No Gubernamental?

No, somos un organismo de integración cooperativo de tercer grado. El movimiento cooperativo en el mundo tiene tres niveles, el primario que está formado por personas naturales, cuando varias de primer grado se integran pasan al segundo, ésas son las uniones, y cuando varias uniones se juntan se forma la federación y cuando varias federaciones se juntan se forma la confederación. En Nicaragua aún no existe la figura jurídica, ni el marco jurídico que permita la formación de la Confederación de cooperativas, estamos en esa lucha.

Todo este mundo es a lo que en Europa se llama economía social, aquí es lo que se conoce como sociedad civil, pero nosotros somos pequeños agricultores, empresarios asociados que hacemos economía igual que la empresa privada pero con distintos principios y fines.

Entonces son empresarios del campo…

En Fenacoop tenemos unas 40 cooperativas que tienen un importante desarrollo empresarial que exportan, comercializan, hacen crédito, brindan capacitación y asistencia técnica, etcétera. Estamos en lácteos, café, granos básicos, ajonjolí y trabajamos mucho la línea de producción orgánica y trabajamos duro en la calidad.

¿Pero si son buenos empresarios, por qué la decisión del derecho en vez de un tema más económico?

Con lo que he estudiado de administración tengo las herramientas necesarias para mi trabajo, en la junta directiva nuestra prácticamente todos son profesionales, el único que no tiene formación universitaria soy yo, pero tengo un hábito de auto-estudio y de lectura muy fuerte, pero al estar vinculado con los TLC me di cuenta de que el mundo se iba a regir por la parte jurídica y que lo político iba a ser relegado, lo económico iba a tener relevancia y que su soporte iba a ser lo jurídico, y eso me llevó a pensar que necesitamos en nuestro movimiento abogados para la defensa de nuestros intereses.

¿Acaba de empezar?

Aproveché una oleada de ánimos y en mayo del 2000 empecé a estudiar, estaba un poco desanimado y leí el artículo de don Gustavo Ortega y me di cuenta que tenía una edad casi el doble de la mía, y fue muy significativo leer su entrevista y me di cuenta que estaba de flojo, este señor tiene 30 años más que yo y se graduó ahorita de abogado y me dije que no era posible que yo me quedara atrás y cada vez que quiero aflojarme me acuerdo de otras personas que han tenido el espíritu de salir adelante.

¿Cuál es su meta?

Yo he forjado un proyecto personal, ahorita soy un dirigente del movimiento cooperativo pero me quedarán tres años como líder importante, debo reconocer que debo pasar a otro estadio, por eso digo que termino mi formación de abogado y pretendo convertirme en un abogado agrarista para defender a los campesinos.

SU SEMBLANZA

Cumplirá en julio 45 años

Hijo de los agricultores Armando Cáceres (q.e.p.d.) y Emma Baca.

Es el quinto de siete hermanos.

Tiene seis hijos de dos matrimonios.

En los años previos al triunfo de la revolución sandinista formó parte de comandos revolucionarios urbanos y rurales.

Tiene dos fincas en Masaya, entre las dos suman 62 manzanas.

Se dedica a la siembra de hortalizas, cítricos, maíz, yuca y aguacate.

Técnico superior en administración de empresas y actualmente estudia derecho.

Recién publicó el libro Lo agrario y los TLC, caja de pandora del movimiento rural.

Tres reformas agrarias

Según Sinforiano Cáceres, presidente ejecutivo de Fenacoop, en Nicaragua han existido tres reformas agrarias, en el Gobierno de los Somoza, durante la revolución sandinista y otra que se inició con la administración de doña Violeta Barrios de Chamorro y aún continúa.

Considera que el proyecto más exitoso de apoyo al fomento de la producción agropecuaria del país fue en la época somocista, “tenía una serie de limitaciones porque el campesino no tenía acceso a las mejores tierras, pero sí tuvo acceso a buenos programas”.

Dijo que en el caso del Frente Sandinista “fue una reforma agraria donde los campesinos tenían buenas tierras pero poco apoyo, ésa fue una reforma política porque dio buenas tierras pero te castró como sujeto económico”.

Cáceres argumenta que la debilidad de esa reforma radicó en el control estatal total, “porque te decían cómo organizarte, a quién venderle, a qué precios y qué hacer con tus utilidades”.

Dijo que en esta época, igual que en el somocismo, “se nos miró a los campesinos como minusválidos y ésa es la tragedia nuestra, la primera idea que se tiene del campesino es de alguien que hay que ayudarle porque no se puede valer por sí mismo y eso pesa en la clase política e intelectual”.

La tercer etapa surgió con doña Violeta de Chamorro y que según este dirigente aún persiste, “se han dedicado a la entrega de tierras producto de las negociaciones políticas para calmar al país en términos sociales”.

Economía

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí