Xavier Gutiérrez
Se rajó Camilo Mejía, desertor del ejército norteamericano, cuyo nombre debe ser en honor a Camilo Cienfuegos o Camilo Ortega. Es hijo de Carlos Mejía Godoy, el cantautor nicaragüense más prolífero y más antiimperialista. Camilo no le hizo honor a su nombre, mucho menos a su familia, y ya no se diga a su país.
Así son las ironías de la vida: hijo de padre revolucionario y nacido en cuna sandinista, termina en el ejército estadounidense. Según declaraciones de su padre, lo hizo buscando mejores oportunidades de estudio, no porque creyera en los ideales del ejército. En otras palabras no lo hizo por convicción sino por conveniencia, así que desde un comienzo ya iba mal la cosa, ya que a los oportunistas nunca les va bien en la vida.
Ahora Camilo quiere ser pacifista, otra ironía viniendo de un padre que por años y a través de sus canciones instigó a la juventud nicaragüense a la violencia, a empuñar un arma, matar y hasta morir si fuese necesario.
Aparentemente Camilo nunca le puso mucha atención a la letra de las canciones de su padre, quien ahora pide clemencia para con su hijo, pero él nunca la tuvo hacia los jóvenes nicaragüenses cuando cantaba. “No se me raje mi compa, no se me ponga chusmón, que la Patria necesita su coraje y su valor. Si ves que avanzo seguime, si me detengo empujame, y si acaso retrocedo allí mismo liquidame”. Como dije anteriormente, éstas son las ironías de la vida. Uno nunca sabe las vueltas que da la vida.
En conclusión, Camilo es un desertor, un joven probablemente confundido, un muchacho oportunista y sin convicciones, con madera de militante del Frente Sandinista no de miembro del ejército estadounidense.