- Según lugareños desde hace tres años la afluencia turística es escasa
Amparo AguileraSolentiname, Río San Juan
Pese a ser famosa por su escenografìa natural, el arte primitivista de su gente y sus misterios concentrados en el arte rupestre, el archipiélago de Solentiname, que en náhuatl es sinónimo de “lugar de muchos huéspedes”, ya no es destino para el turista nacional o extranjero.
La mayoría de los lugareños coinciden en que desde el 11 de septiembre del 2001, fecha en que aconteció el ataque a las Torres Gemelas en New York, en el archipiélago se cuentan con “los dedos de las manos” a los visitantes que “arriman” a alguna de las 36 islas que lo conforman.
Refieren, por ejemplo, que previo al atentado, semanalmente los visitaban grupos de hasta 40 turistas estadounidenses y europeos. “Hasta ticos se colaban”, apuntan.
Pero hoy día, a lo sumo llegan grupos de cinco o de diez visitantes cada quince días. Y con mucha suerte cada ocho días, siendo la mayoría procedente de Costa Rica y las mejores épocas de afluencia, la temporada navideña, la de Semana Santa y las vacaciones del mes de julio, fecha en la cual los europeos toman sus descansos.
LA PRENSA intentó constatar los datos en el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), pero en la entidad no hay registros de cuántos turistas llegan y dejan el archipiélago.
Inclusive extraoficialmente se conoció que tampoco hay planes concretos de promocionar la zona. Aparte del trabajo que ejecutan las tour operadoras que ofertan al archipiélago, sobre todo en las páginas de Internet.
MERMA VENTAS
Mientras tanto a 20 kilómetros del Gran Lago de Nicaragua , los isleños insisten en que ese olvido afecta a una de sus principales actividades económicas: la comercialización de pinturas y artesanías de balsa, que actualmente se venden más en Managua que en las islas.
Lidia Castillo, una artesana del archipiélago de Solentiname, recuerda que hace tres años vendía treinta piezas de balsa al mes. Lo que significaban 300 córdobas para el gasto familiar.
Pero hoy día, dice que el ingreso en la isla Mancarrón, una de las 36 islas de Solentiname, se le ha reducido en un 50 por ciento. “Porque prácticamente ya no vienen turistas a la isla. A pesar de que tenemos un paisaje virgen, hay tranquilidad y gente que los reciba con los brazos abiertos”, comenta.
Algunos artesanos, inclusive, como Arsenio Carrillo, agregan que pintan y elaboran los productos en serie para distribuirlos cada dos o tres meses en la capital. Ya sea en galerías o en el Aeropuerto Internacional de Managua, donde aseguran ventas que oscilan entre los 7,000 y 12,000 córdobas, en cada visita, con ganancias que van desde un 20 y 30 por ciento. Es decir con 20 por ciento menos, respecto a lo que generaban con las ventas en su lugar de origen. Hecho que está contribuyendo a que los artesanos y pintores, cada vez más diversifiquen sus labores entre la agricultura y la pesca.
SIN CUIDO
Pasar una noche en alguna de las 36 islas del archipiélago de Solentiname, es soportar el ataque constante de los mosquitos y contar con luz eléctrica hasta las diez de la noche.
En el archipiélago no se cuenta con comunicación telefónica. Tampoco hay un centro de salud equipado ni agua potable. Lo que obliga a cualquier turista a depender exclusivamente de los hoteles, donde todo está dolarizado. Lo que sí se conserva en Sonlentiname son los buenos modales de su gente; la seguridad y la tranquilidad del edén que ofrece.