- Una mano amiga han encontrado niños y niñas abandonados en la Casa Santiago de la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos, en la Isla de Ometepe. Esta vez
una celebración especial colmó de dicha y felicidad a 12 jovencitas
Miguel Álvarez/Especial para LA PRENSA
Han esperado este día con ansiedad y nervios. Es una celebración original: ellas mismas han elaborado sus trajes, tiaras, chalinas y se han peinado y maquillado. Son 12 quinceañeras que comparten un hogar común: la Casa Santiago de la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos, en la Isla de Ometepe, lugar donde sus “tíos” organizan la fiesta.
Muchas crecieron en la orfandad desde los 4 años, y en este centro han vivido desde hace diez años bajo el cobijo de esta fundación que ayuda a los niños y niñas más desprotegidos.
El detalle está en que ellas han hecho la fiesta. En los talleres de costura del centro donde estudian primaria y secundaria han diseñado y confeccionado los vestidos. Entre ellas y sus profesoras de las clases de belleza se han puesto guapas para este gran día.
RUTA ROSA
Primero la Iglesia y luego la pachanga. Estrenando vestido y sandalias, las jovencitas se dirigieron a la misa, en la capilla de la fundación. Viajaron en buses, especialmente adornados con festones y chimbombas.
Junto con los invitados, se reunieron en el gran comedor del centro para vivir otro momento especial: el primer baile que dio por iniciada la fiesta y una nueva etapa en sus vidas.
La comilona, los refrescos y la fiesta fue la siguiente estación para estas señoritas con corazones de niña. Para ellas, esta fiesta borra los momentos duros de orfandad y abandono material y emocional. Con este proyecto han tenido una nueva oportunidad de hacer su vida provechosa y útil.
CASA SANTIAGO
En la Isla de Ometepe construyeron un complejo donde se encuentran los dormitorios y las aulas, ahí los niños y niñas crecen, se educan y preparan para la vida. En la Casa Santiago éstos tienen un “padrino” que aporta 20 dólares mensualmente para su manutención.
Hay una escuela primaria y secundaria, talleres de electricidad, carpintería, sastrería, computación, mecánica y soldadura. En el hogar también hay una panadería, donde se hicieron los pasteles para la fiesta de quinceaños.
La Fundación Nuestros Pequeños Hermanos se creó hace 50 años en Cuernavaca, Morelos (México). Luego del éxito de sus proyectos en ese país, se trasladaron a Nicaragua hace diez años para encontrar en Rivas y Ometepe las condiciones adecuadas.
Actualmente hay 308 niños en los diferentes centros, cursan primaria y secundaria y terminan con especialidades técnicas de electricidad, carpintería, soldadura, agricultura, belleza, panadería y computación.