Elízabeth Romero
Entre sollozos, una mujer clamó ayer para que los diputados de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional, le ayuden a que se haga justicia con el violador de su hija, quien además la embarazó.
Aunque el hecho ocurrió hace cinco años, para Soledad Latino López, de 46 años, los recuerdos de la tragedia enfrentada por su hija menor, entonces de 14 años, le traen amargura y rabia, al ver cómo el autor de la violación de su hija recorre las calles de Catarina, donde habitan sin que reciba el castigo que se merece.
El autor de tan horrible delito, fue identificado como Iván Antonio Ruiz Carballo, a quien una juez de Masaya lo sentenció a 16 años después de haber sido declarado culpable. Pero la mujer denunció que la Policía nunca lo capturó.
“Yo vengo aquí a la Asamblea a ver si hace justicia con ese hombre. Tiene que pagar”, fue la primera reacción de la mujer, quien estuvo de acuerdo en que se haga público su caso para que se haga justicia.
El autor de la violación de su hija, es su cuñado, esposo de una hermana suya, quien, según la denunciante, por varios meses mantuvo amenazada a la muchacha que: “Si ella hablaba él iba a envenenar a mi mamá, porque él vivía en la casa”.
Fue hasta que empezó a observar el crecimiento de su embarazo que la mujer se enteró de lo sucedido. Hoy la niña tiene tres años y seis meses.
Latino considera que la Policía encubre al violador, porque según dijo éste tiene amigos en la Policía de Niquinohomo. La mujer lamentó que además tienen que soportar las burlas de los hijos del violador cuando los encuentran en la calle.
TERRIBLES RECUERDOS
La mujer precisa la fecha como si se tratase del primer día, ocurrió el 21 de agosto de 1999. Ese día, la madre no se encontraba en la casa lo que aprovechó el hombre para entrar a la casa y abusar de la menor.
Mientras la mujer relata el terrible hecho, la víctima enjuga las lágrimas que resbalan por sus mejillas. El trauma no lo ha superado, no puede comentar sobre lo sucedido.
“Primero la amarró, la amordazó, y procedió a violar a mi hija. Él la encontró solita, yo andaba vendiendo en Managua y entonces, le dijo que no había salida para ella”, relató entre sollozos la madre, quien añadió que su hija no pudo escapar porque su casita forrada de plástico y zinc sólo cuenta con una puerta.
“No hallaba dónde salir mi pobre hija y entonces él abusó de ella, violó a mi hija”, reiteró la progenitora, quien comentó que estos cinco años han sido “amargos, duros, creo que voy a morirme y me llevo ese dolor en mi corazón como madre ultrajada”.