Rafael CañasEFE
WASHINGTON.- Apenas comenzada la campaña electoral por la presidencia de EE.UU., los primeros anuncios televisivos del mandatario George W. Bush que usan imágenes de los atentados del 11 de septiembre han generado la primera gran disputa.
Se trata del primer indicio de que la campaña, además de larga (ocho meses), será muy dura, ya que, tras la rocambolesca elección de 2000 y varias medidas discutidas del Gobierno de Bush, ambas partes no ocultan cierta animosidad entre sí.
El Partido Demócrata y familiares de las víctimas de los atentados han acusado al presidente de usar el terrorismo con fines electorales, mientras que la campaña de Bush se ha defendido de esas críticas.
“El anuncio es un recordatorio de nuestra experiencia común. El 11 de septiembre no es simplemente una acontecimiento del pasado, fue una gran tragedia”, declaró ayer Karen Hughes, una destacada asesora del presidente.
En unas declaraciones a la cadena de televisión ABC, Hughes consideró que el uso de las imágenes, entre ellas unas de Bush sobre los escombros de las Torres Gemelas, “está hecho con delicadeza”.
No opinaron lo mismo varios familiares de víctimas de los atentados. Varios de ellos manifestaron su repulsa en declaraciones a la prensa estadounidense.
Por ejemplo, Monica Gabrielle, cuyo esposo murió en las Torres Gemelas, declaró al diario New York Daily News que el anuncio “no tiene escrúpulos” y supone “una bofetada en la cara” de las familias.
Colleen Kelly, quien perdió a un hermano y dirige una organización de familiares de víctimas llamada “Mañana pacífico”, afirmó que los anuncios “me dan ganas de vomitar”.
En cuanto al Partido Demócrata, éste consideró simplemente que la campaña de Bush pretende usar el terrorismo como argumento electoral en su favor.