Doña Aitza Olivares, junto a sus gemelos Luis Alberto y Alberto José González, mientras esperaban ser atendidos por una brigada médica que envió el despacho de la Primera Dama, doña Lila T. de Bolaños.

Cargando la cruz del hambre

Familia con una prole de nueve hijos en estado de desnutrición clama ayuda, pues pasan hasta cinco días sin probar un bocado de comida Alcalde de San Pedro de Lóvago asegura que muchas familias campesinas en extrema pobreza necesitan alimentos, pero rezongó contra los padres alcohólicos Mercedes [email protected] Una familia en estado de desnutrición severa […]

  • Familia con una prole de nueve hijos en estado de desnutrición clama ayuda, pues pasan hasta cinco días sin probar un bocado de comida
  • Alcalde de San Pedro de Lóvago asegura que muchas familias campesinas en extrema pobreza necesitan alimentos, pero rezongó contra los padres alcohólicos

Mercedes [email protected]

Una familia en estado de desnutrición severa recorrió dos kilómetros de carretera en busca de un paquete alimenticio y de medicina que repartió la Primera Dama de la República, doña Lila T. de Bolaños, a través de sus representantes que llevaron ayuda a más de dos mil personas del municipio de San Pedro de Lóvago, en el departamento de Chontales.

Doña Aitza Olivares Miranda, de 33 años y su marido Pedro Olivero González Morales, quienes habitan en el empalme de San Pedro de Lóvago, encabezan una prole numerosa de nueve hijos, siendo el mayor de 14 años, y todos sufren de desnutrición severa por su estado de extrema pobreza.

SÍNTOMAS

“Siento un decaimiento, mareo, el sueño me agobia, el dolor en el cerebro ya no lo aguanto, los huesos me los siento flojos y a veces miro una oscurana”, narró doña Aitza Olivares, quien llegó con sus hijos menores a pasar consulta médica en el Instituto de San Pedro de Lóvago, donde fueron atendidos por enfermeros de dicha localidad y por una brigada médica enviada por el despacho de la Primera Dama.

PARA COLMO CON GEMELOS

A pesar que los gemelos, Luis Alberto y Alberto José González Olivares, hijos menores de doña Aitza Olivares, cuentan con 2 años, en la actualidad aparenten entre 5 a 6 meses, e incluso tienen problemas en su movilización por la profunda desnutrición que evidencian sus cuerpecitos.

Igual sucede con su única hija mujer, Ana Verónica, quien tiene 5 años, pero pareciera tener 2, debido a las necesidades alimenticias.

Según la señora Aitza Olivares, pasan hasta cinco días sin probar un bocado de comida, porque su marido Pedro Gonzáles, quien se gana la vida trabajando como leñador, gana muy poco, y eso cuando logra conseguir trabajo.

FALTA ALIMENTACIÓN, PERO NO MEDICINA

La enfermera del Centro de Salud del municipio, Maritza González, aseguró que los niños de doña Aitza son atendidos en su crecimiento y desarrollo. “Llegamos al lugar y se les dio hierro y desparasitantes”, aseguró.

Esta versión fue confirmada por el director del Silais, Chontales, doctor Diego Calvo, quien aclaró que los menores presentan estado de desnutrición severo crónico en sus cuerpecitos, no por falta de medicina sino por falta de alimentación.

El sacerdote Almer Moncada y el alcalde Augusto Vega dijeron que ellos han estado apoyando esporádicamente a esa familia con medicina y alimentación, pero que no cuentan con suficientes recursos para mantenerla.

“Hace dos meses los traje a consulta (niños), se vitaminaron, se les dio comida, se recuperaron un poco, pero volvieron a recaer”, lamentó el cura párroco.

Ante el problema económico y de salud que enfrenta la familia González Olivares, el coordinador de gabinete de gobierno departamental, ingeniero Federico Tablada, aseguró que entregarán cada semana un pote de leche a la familia, en un período de seis meses, para que se recuperen los niños.

POBREZA Y VICIOS

El edil de San Pedro de Lóvago, Augusto Vega, informó que también padecen hambre muchas familias que habitan en las comarcas El Bulún, Llano Grande, Las Sardinas, Cunawás, Los Pedros, entre otros. En el municipio de La Libertad “hay muchos casos en los barrios marginados donde hay extrema pobreza. El problema es que entre muchas de esas familias los maridos trabajan, pero el dinero que ganan lo utilizan para el licor y no para mantener a la familia”, lamentó el sacerdote Almer Moncada.

Departamentales

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