Expertos o maestros clásicos (Francia), opinan que los quesos deben servirse al finalizar una comida y antes de presentar el postre. Hoy las reglas son menos severas y nos permiten hacer una sabrosa, tentadora y menos severa presentación de distintos quesos a la hora del cóctel, para acompañar un buen vino, cerveza, entre otros.
A toda hora y con el encuentro de amigos es propicio ofrecer distintos quesos. Es importante cómo distribuirlos y decorarlos. Los utensilios necesarios serán además de las bandejas acordes generalmente de madera, rebanadores, cuchillos cortos con punta redondeada y dentada, espátulas y pinches o tenedores pequeños. Además de un buen rallador de acero inoxidable o modernos con la caja correspondiente para recoger el queso.
Es importante saber que en una tabla de quesos deben figurar variantes desde blandos hasta duros. Para degustarlos es aconsejable comenzar por los más suaves y terminar con los fermentados acompañados con el vino. Lo ideal es presentarlos con manzanas, uvas o peras, para neutralizar el sabor entre uno y otro. Las porciones deben ser chicas y en el caso de quesos de cáscara dura, retirarlas. Como presentación pueden decorarse con frutas secas como ciruelas, pasas, almendras o nueces.
PARA COMERLOS FRESCOS
Refrigeración. Si guardará el queso en la refrigeradora, envuélvalo en plástico adhesivo, que quede bien sellado, para que no adquiera una capa amarillenta alrededor.
Sanidad. Se aconseja que compre queso de marcas reconocidas y en lugares donde se apliquen las reglas de sanidad y pasteurización. No se aconseja que compre queso a vendedores ambulantes porque lo más probable es que usted no conozca el tratamiento que se le dio al mismo.