Incentiven al que genere más empleo formal

Es un importador nicaragüense que para tener éxito cerró su empresa en Managua y la fue a instalar en otro país. Años después volvió al frente de una multinacional que compra en China y Europa para venderle a Brasil, Cuba, Nicaragua y otros países de América Latina. Pero lamenta que el Estado nicaragüense apoye más […]

  • Es un importador nicaragüense que para tener éxito cerró su empresa en Managua y la fue a
    instalar en otro país. Años después volvió al frente de una multinacional que compra en China y Europa para venderle a Brasil, Cuba, Nicaragua y otros países de América Latina. Pero lamenta que el Estado nicaragüense apoye más al inversionista extranjero que al nacional, y que tolere la evasión de impuestos de algunos importadores

Douglas Carcache [email protected]

Jorge Pereira Martin entró al mundo de los negocios en el año 1990, cuando fundó, con otro socio nicaragüense, la empresa Emanix que comenzó exportando artesanías y productos no tradicionales a Estados Unidos y Europa.

Comenzaron vendiendo unos 300 mil dólares por año. Luego, en 1996 se instalaron en Valencia, España, para reexportar hacia diferentes países y ahora la empresa mueve 20 millones de dólares en mercadería, abasteciendo a 400 tiendas en varios países.

Pereira, de 38 años, estudió economía y ciencias sociales en Nicaragua, a donde vino en 1980 después de cursar la educación primaria y parte de la secundaria en Bruselas.

Lo que más le preocupa como empresario es la desigualdad en el pago de impuestos, porque no todos los comerciantes pagan como indica la ley y eso le quita competitividad a los honestos, sostiene. Cree, por tanto, que los representantes del sector privado deberían dedicarle más tiempo a las empresas que a la política.

—¿Por qué comenzaste con exportaciones?

—El gobierno de Violeta Chamorro daba incentivos a la exportación. Comenzamos a exportar artesanías a Estados Unidos y a Europa, y productos no tradicionales. Así comenzó la empresa. Después, cuando ya la ley de incentivos comenzó a bajar, nos comenzamos a meter a importación. En 1996 decidimos invertir fuera de Nicaragua, nos fuimos al Caribe y a España y allí aprendimos el negocio de las tiendas multiprecios, que es lo que llamamos aquí todo por un dólar, más o menos.

—¿Cuánta mercancía manejan?

—Fuera de Nicaragua el volumen de operación nuestro mensual, que movemos entre China, España, Turquía, hacia Valencia (España) donde están nuestras oficinas, donde recibimos la mercancía para después reexportarla hacia América… el volumen de operación nuestro mensual es de 85 contenedores de 40 pies. Ponélos en fila y vas a ver que son un montón de cuadras de mercadería. Es lo que sale y entra de España en un mes.

—¿Venden bastante en Nicaragua?

—Nicaragua representa más o menos el tres por ciento de nuestras operaciones, porque comenzamos hace trece meses a reinvertir. En el 97 las operaciones de la empresa en Nicaragua las cerramos, hicimos otra empresa. Siguió la artesanía pero la independizamos de Emanix y nos dedicamos a invertir fuera, porque miramos que en Nicaragua no había condiciones para este tipo de negocios. A partir de enero del 2002, cuando cambia la ley de importación en Nicaragua es que vemos ya nuestra oportunidad.

—¿Qué cambió en la ley?

—Que ya era sobre facturación, el arancel. Antes era a discreción de la Aduana; y como hay corrupción, ¿cuándo competís? A partir de ese momento hicimos un estudio de mercado en el Mercado Oriental, a ver si podíamos competir y abrimos una tienda en el Oriental para probar, y competimos. Después cerramos esa tienda en el Oriental y abrimos en todo el país. Hemos abierto 26 tiendas en 13 meses, a razón de dos tiendas por mes, con una inversión en un año de 650 mil dólares, o sea arriba de diez millones de córdobas.

—¿Cuánto pagan ahora?

—Nosotros hemos pagado en un año más de seis millones de córdobas en impuestos

—¿Ofrece oportunidades este país?

—El Plan Nacional de Desarrollo es una maravilla, en términos macroeconómicos, en términos teóricos… ¿Dónde falla? En lo microeconómico. Te cuento una anécdota: nosotros nos fuimos de Nicaragua y abrimos nuestras tiendas que ahora suplimos, más de 400 tiendas en varios países, ya nos hemos convertido en una multinacional. ¿Y cómo hemos triunfado? Con el símbolo nuestro, con el indio nuestro… Triunfamos afuera a punta de competitividad y de eficiencia. El volumen de operación que tenemos, comercial, pocas empresas en Nicaragua lo tienen. Por tanto, mi negocio está en la compra no en la venta, y yo compro mucho más barato que la mayoría de los importadores de este país, por mi volumen. Yo compro todo a fábricas, no tengo intermediarios.

—¿Cuál ha sido la experiencia al vender?

—Yo convencí a mis socios, les dije: comencemos con Nicaragua, vamos a Nicaragua; y hay un gran prejuicio por la corrupción. ¿Cómo voy a competir, cómo voy a ser eficiente, si yo pago seis millones en impuestos, y decenas de decenas de grandes importadores no pagan? ¿Por qué nosotros nos ponemos a competir con el Mercado Oriental y ver si funciona? Es sencillo, yo podría hacer trampas. No se me ocurre hacerlas. Nosotros compramos para Nicaragua también un poco en Panamá. La gerencia de logística nuestra va a Panamá y te compra productos que requiere el mercado nicaragüense. En la zona libre de Colón te dicen “quiere que le facture a la mitad”. No señor, nosotros somos una empresa seria, si esto me costó 20 centavos, yo digo que me costó 20 centavos, no diez centavos; y como importador yo pago los impuestos adelantados. Pago los aranceles y además el IVA (Impuesto al Valor Agregado), por adelantado. Tenemos 26 tiendas, más cuatro más que suplimos, tenemos 30 tiendas que suplimos.

—¿Cómo hacen para competir?

—Ese producto que me costó 20 centavos, le pagás todos los impuestos, le vendemos con el IVA, le ponemos nuestro margen y lo vendemos, por decir, a un dólar. En todos los países vendemos a un dólar, en Nicaragua no podemos vender a un dólar, vendemos a 1.02, a 1.10 (dólar), porque está el IVA que es el más alto. Ningún otro país aquí tiene un IVA tan elevado. Vienen las autoridades fiscales y te dicen “el IVA lo paga el consumidor”. Ése es el gran engaño, porque yo, para poder competir con el Oriental, tengo que asumir ese IVA para tener precios competitivos. Asumimos ese IVA reduciendo el margen (de ganancia). Entonces, en 13 meses de operaciones te facturás 30 millones, pagás seis millones en impuestos. ¿Cuál es tu ganancia? Salís prácticamente tabla. Entonces, vienen tus socios y te dicen “Jorge, en todos lados que invertimos ganamos una fortuna y en Nicaragua no hay manera de ganar”. Ésa es la contradicción.

—¿Se les ha hecho difícil competir aquí?

—Hemos competido con grandes corporaciones multinacionales italianas, españolas; y en los mercados nuestros (otros países) hemos sido súper competitivos y hemos triunfado. Nosotros también tenemos oficinas comerciales en Estados Unidos, compramos allá. ¿Cómo es posible que una empresa nicaragüense, ciento por ciento nicaragüense, en trece años ha agarrado un prestigio internacional? Nos conocen los suplidores del mercado internacional, nos respaldan; y en nuestro propio país todavía no logramos crecer más porque hay evasión, y es fácil resolver eso con voluntad política.

—¿Se resolvería eso si el Gobierno baja el IVA?

—No importan los números. Lo que falta es la libertad para todos y la igualdad de todos, que todos tengamos derecho a hacer negocios, que todos tengamos derecho a la libertad de expresión, que todos tengamos derecho a que nos respeten y a respetar, pero también que todos seamos iguales ante la ley. Si yo pago impuestos como importador, por qué los otros no pagan, o por qué pagan la mitad. Es sencillo. Usted como fisco, viaje a Panamá a la zona libre de Colón y pregunte cuánto se exporta de Panamá para Nicaragua. Usted va a ver que el dato es, por decir, cien millones de dólares; usted viene a la Aduana nicaragüense y le pregunta cuánto importa de Colón y le van a decir 50 millones de dólares. Aplicále un 20 ó 30 por ciento a esa cantidad y sólo allí tenés para tus maestros, para tus médicos, tenés para todo el mundo.

—¿Cómo pueden competir así?

—Hemos encontrado productos nuestros que hemos comprado, que son el cinco por ciento de lo que importamos, que vienen de Panamá y pagamos de contado. Cuando lo importo, pago todo… Vos te vas al Mercado Oriental y ese producto me sale más barato comprárselo a ellos que venderlo yo importándolo directamente. Sin embargo, cuando vos importás de Panamá productos que no pagan aranceles, en todas mis tiendas los tengo un 20 por ciento más barato que en el Oriental. Por eso hemos tenido éxito, porque de los productos españoles que traemos no hay equivalencia en Centroamérica ni en Estados Unidos, en cuanto a relación precio-calidad. La posibilidad adquisitiva de la inmensa mayoría de los nicaragüenses está en nuestros productos. Son nuestros productos líderes; vendemos, por eso podemos crecer. Otra parte de la competitividad nuestra: tenemos el mismo precio en las 26 tiendas. Es decir, las tiendas nuestras de Puerto Cabezas, de Bluefields, o de Estelí, Ocotal, Somoto, Río Blanco o la Guinea, tienen el mismo precio que la tienda de Managua. El importador del Oriental importa cien, le facturan 50; paga los impuestos por 50, le hacen una factura con un margen del cinco por ciento a cien cuotas fijas que no pagan impuestos. ¿Cuánto impuesto está dejando de recoger el Estado? Después viene Emanix, que le vende al Oriental, a un montón de comerciantes… Y unos comerciantes que me dicen “Jorge, si querés te vendo esto, esto y esto…” Cuando analizamos los productos son similares a los nuestros, pero si yo les compro a ellos ¿cuánto deja de percibir el Estado nicaragüense? Sin embargo me sale, tal vez, un cinco o diez por ciento más barato que si lo hago todo yo importado de Panamá.

—Ningún gobierno ha podido controlar el Oriental.

—El Oriental es necesario, son decenas de miles de familia honradas que viven de su trabajo. Es como una gran zona franca comercial, pero allí es donde está el problema. Hay mucha evasión de impuestos, no del chiquito, no del cuota fija, sino de los 20, 30, 50 grandes importadores que, escudados en miles de pequeños comerciantes, aprovechan para evadir el impuesto y aún así los hemos golpeado enormemente, si no, no hubiéramos crecido como estamos creciendo.

—¿Qué ofrecen diferente ustedes?

—Excelente calidad, buen precio, buen servicio, tiendas bonitas, con aire. Al pueblo le tratamos de dar lo mejor. Pero sería mejor para nosotros si hubiera igualdad para todos. La política monetaria, producto del gran sacrificio que hemos tenido que hacer toditos los nicaragüenses para alcanzar la HIPC, la hemos logrado, pero a partir de ahora se trata de desarrollar Nicaragua.

—¿Por eso siguen invirtiendo?

—Aquí la gente se asusta, la del departamento nuestro de contabilidad y finanzas, de la cantidad de impuestos que pagamos; y sin embargo, nosotros hemos decidido que aquí no se evade ni un peso. El año pasado, cuando comenzamos a abrir tiendas, un día tuvimos siete inspectores fiscales al mismo tiempo. Como estamos en diferentes departamentos, nos cayeron al mismo tiempo; revisiones aquí, revisiones allá: todo al día. Eso es correcto.

—¿No lo hacen así en el Oriental?

—Con la nueva ley, que es una barbaridad de tan onerosa que es, la de equidad fiscal, que es cortoplacista; como hay que recoger a como sea, aumentar la recaudación, es más fácil caerle a Emanix, que los dueños son reconocidos y que si no pagan van presos. Cómo es posible que oficialmente el Ministerio de Hacienda te diga que hay 90 mil empresas que pagan y 110 mil que no pagan. Son datos que da el Gobierno. Entonces dedicate a esos 110 mil.

—Algunos empresarios se quejan de la carga fiscal. ¿Qué tan pesada es?

—Nosotros tenemos que pagar como empleadores 15 por ciento al INSS sobre la planilla, dos por ciento al Inatec sobre la planilla, asumimos el décimo tercer mes, 8.33 por ciento mensual; vacaciones 8.33 por ciento mensual; la indemnización con la ley del trabajo. Vos tenés que poner ese pasivo laboral, 8.33. Cuando sumás todo eso, 42 por ciento más sobre la planilla, pero después vos tenés que pagar uno por ciento sobre tus ventas brutas a la Alcaldía. ¿Cuánto representa este uno por ciento de venta bruta sobre la utilidad? Si vendiste cien mil córdobas, pagás mil. Vos decís, no es mucho. Pero si la empresa ganó diez mil córdobas, un diez por ciento, pagó el diez por ciento de su utilidad a la Alcaldía. Después tenés que pagar adelantado el uno por ciento del IR y al final del año, sobre tu ganancia, el 30 por ciento. Tenés que recoger el IGV y entregarlo íntegro al Estado. Cuando sumás todo eso y además viene el Ministerio del Trabajo y te inspecciona una tienda, salís bien pero dice “mire, faltan los exámenes de la vista para los trabajadores”; y vos lo remitís al INSS, al que le pagás una fortuna, y te dice “no,no, aquí no hay exámenes de eso, no hay exámenes de lo otro, o no hay tal medicamento”. Entonces la empresa tiene que ser solidaria con sus trabajadores. Nosotros no le vamos a negar a un trabajador que tenga un problema, su apoyo para su salud. Todo eso lo asumimos. La empresa, así como la familia es la base de la educación, la base de la sociedad, la empresa es fundamental.

—¿Qué apoyo reciben los empresarios del Cosep?

—Yo soy un inversionista nacional y estoy invirtiendo. ¿Qué me da el Estado, en qué me favorece? Viene un inversionista extranjero y le dan todo. Además de haber incentivo con la ley de turismo, tiene que haber incentivo al que genere más empleo formal. Si mi empresa ha generado en un año más de 150 empleos entre directos e indirectos, hombré, que el Estado diga “si empleás a 200 te vamos a dar tal beneficio”. Necesitamos una nueva visión. El Cosep, yo creo que sí está haciendo un gran trabajo, pero falta dedicar más tiempo a la empresa que a la política, que el presidente del Cosep dedique más tiempo a visitar las empresas y los gremios, que a reunirse con los políticos.

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