Marlon José Navarrete Espinoza
De estudiante aprendí que la amistad es un sentimiento y un valor humano que nos une para siempre. Cuando se es parte de un equipo lo que le sucede a uno afecta a todos y la solidaridad no se hace esperar, al igual que el cuerpo humano siente cuando el más pequeño de sus miembros sufre dolor.
La amistad es tan grande que Dios mismo se presenta como amigo del hombre que da su vida por sus amigos. De ese espíritu descienden todas las expresiones amigables y de equipo que conocemos hoy. Aún las manadas de animales viven cierta expresión de amistad cuando entre todos se ayudan y protegen del peligro.
La lealtad es propia del amigo al que no se le traiciona su confianza y aprecio ni por dinero ni por posiciones de privilegio o poder. Hacer esto significa convertirse en un Judas moderno. Al amigo no se le abandona en los malos momentos ni se le da la espalda en las dificultades.
La amistad no se debe manosear, aprovechar o manipular su buena voluntad y nobleza para conseguir un favor y después se le hace a un lado ignorándolo, atacando su integridad, ofendiéndolo o agrediendo su honra, su reputación o sus sentimientos más sagrados. Este tipo de traición siempre se paga caro y muchas veces la vida cobra para enmendar ese daño. La amistad es un valor supremo de la humanidad y es para toda la vida.