Enrique Padilla Santos
En el Editorial de LA PRENSA del 3 de febrero del 2004 se comentó que el país está alemanizado y orteguizado. Qué pena para Nicaragua que nos tengan al borde de la indigestión, pero todo veneno tiene su antídoto.
Para los sandinistas, en la época de la noche oscura, fue la Contra. Para el color rojinegro, el color Violeta; para las víboras, el Cardenal; para la corrupción, mi tocayo don Enrique.
Y del caudillismo y caciquismo, ¿quién podrá salvarnos? Muy sencillo: la no reelección. Y otra vez don Enrique tiene la palabra, ayudado por su pueblo, con un plebiscito que borre para siempre ese vicio que nos ha causado tantos males.
¡No reelección!