José F. García D.
Por el fallecimiento de un familiar visité el Registro Público para asentar su inscripción. En una ventanilla me dijeron que era en otra, en la otra me mandaron al centro de salud más cercano del lugar donde habitaba el difunto. Allí me atendieron con poca amabilidad y haciéndome perder mucho tiempo, porque exigieron que llevara a un familiar del occiso más dos testigos que no residieran en la misma casa del muerto; y además, copias de anverso y reverso de los carnés de identificación y, desde luego, también la certificación del médico que atendió al fallecido.
Obtenida la constancia de defunción me dirigí nuevamente al Registro Público para la extensión oficial de la partida de defunción que tampoco la entregan gratuitamente. Después de tanto trámite pregunto a la Alcaldía: ¿por qué tanto papeleo, pérdida de tiempo y gasto de dinero para inscribir una defunción? Deben simplificar estos trámites tan engorrosos, porque un funeral es tan caro que no dan ganas de morirse.