Niños y adultos llegaron a observar el fenómeno natural, algunos se llevaron sus respectivas casas de campaña. Varias tortuguitas salen de su nido, después que sus huevos reventaron.

Milagro marino en La Flor

Muchos pudieron apreciar cómo cerca de 30 mil tortuguitas marinas eclosionaron de sus nidos el martes, en el Refugio Silvestre La Flor, y buscaban instintivamente “invadir” el mar. Los que estuvieron allí, lo describen como un espectáculo sin igual. Los expertos calculan que para ayer, el número incrementó a 120 mil. Leslie Ruiz Baldelomar [email protected] […]

  • Muchos pudieron apreciar cómo cerca de 30 mil tortuguitas marinas eclosionaron de sus nidos el martes, en el Refugio Silvestre La Flor, y
    buscaban instintivamente “invadir” el mar. Los que estuvieron allí, lo
    describen como un espectáculo sin igual. Los expertos calculan que para ayer, el número incrementó a 120 mil.

Leslie Ruiz Baldelomar [email protected]

El sol está a punto de esconderse. Todo se ve de color anaranjado en este lugar que llaman La Flor. El oleaje es fuerte, estrepitoso. Pero los niños de piel clara que están en esta playa parecen no escucharlo. Están intrigados con lo que está saliendo de la arena. No son una o dos, sino decenas de tortuguitas que en esta temporada eclosionan para intentar sobrevivir.

Durante noviembre, el Refugio de Vida Silvestre La Flor, ubicado a 21 kilómetros de la cabecera municipal de San Juan del Sur, recibió la arribada de 14 mil 200 tortugas adultas que desovaron sus huevos en esta playa. El ciclo reproductivo ha concluido y las tortuguitas salen de sus huevos desde el domingo pasado.

Hasta la tarde del martes 30 de diciembre, el director del refugio, Álvaro Alemán, había contabilizado el nacimiento de 29 mil 230 tortugas paslamas, pero por la tendencia, calcula que hasta anoche la cifra incrementó a 120 mil.

Es un fenómeno natural impresionante. De día y más aún de noche, cuando la temperatura les satisface, se observa una manada de pequeñas tortugas negras que en cuestión de minutos se aprestan a invadir el mar.

Alemán asegura que los estudios han comprobado que sólo el uno por ciento logra sobrevivir. Es decir, que si nacen unas 200 mil tortugas, como él espera, sólo 200 llegarán a ser adultas.

MUCHOS DEPREDADORES

“Desde que eclosionan, las tortuguitas están expuestas a muchos depredadores, siendo los más frecuentes la tijereta, el zopilote y otras aves. Si logran salvarse de ellos, hay una segunda posibilidad de que mueran, debido a la temperatura. Si la arena está muy caliente apenas dan unos pasos y luego se paralizan (mueren)”, explica.

Es por ello que los guarda parques de La Flor van depositando todas las tortuguitas que nacen luego de las cinco de la mañana, en unas carretillas que tienen guardadas en la estación biológica, ubicada a 200 metros del mar. Están bastante viejas y oxidadas, pero les ha servido para mantener vivas a todos los ejemplares recién nacidos.

Alemán aceptó que estas carretillas no son lo más apropiado para mantenerlas durante horas, por lo que antes de finalizar esta semana habilitaría una pila que está frente a la estación biológica, bajo la sombra de varios árboles. “Le vamos a poner arena para que ellas hagan ejercicios antes de liberarlas. Allí estarán mejor”.

Una vez liberadas, las tortuguitas tienen que enfrentarse a los peligros del agua. Según Alemán, las posibilidades de ser devoradas por los peces es enorme, debido a su tamaño que apenas alcanza los tres centímetros cuando máximo.

“Las tortuguitas pasan ocho días sin comer nada. Luego de este período empiezan a comer pequeños pececitos. Nunca van a estar en lo profundo. Ellas siempre nadan en la superficie del agua, escondidas entre algas muertas que andan flotando. De esta manera se protegen de sus depredadores, pero la mayoría de las veces es un esfuerzo en vano porque, al final, se las terminan comiendo”, detalló el experto.

LA PRIMERA ARRIBADA DEL 2004

El director del Refugio de Vida Silvestre La Flor, indicó que se espera una arribada entre el 7 y 10 de enero. De acuerdo al convenio firmado entre la Fundación Cocibolca y las comunidades Ostional, Comunidad de Tortuga, La Flor, Escamequita, Las Parcelas, Collado, Montecristo, Las Brisas y El Carrizal; algunas de éstas recibirán diez docenas de huevos por familia, en dependencia del excedente.

Para María Rodríguez, de la comunidad La Flor, es una buena noticia, ya que se dedica exclusivamente a la venta de huevos de tortuga. Con la ganancia logra mantener a sus cinco hijos.

“No es mucho dinero el que se saca, pero ya me ayudo. Lo que hago para sacar más riales es comprarle huevos a otras familias y los voy a revender a los mercados de Managua. Sólo así me resulta”, reveló la humilde señora.

El joven David Coronado ayuda con el monitoreo de las tortugas. Por este trabajo reciba diez docenas de huevos y con su venta logra ayudar a sus familiares.

¿POR QUÉ LA FLOR?

“La Flor es una playa despejada y tiene una parte alta. A ella (las tortugas) se les hace fácil arribar hasta acá. Además, convergen dos corrientes, una del Norte y otra del Sur. Eso hace que las tortugas se vayan agrupando y se nos dan las arribadas”, detalló Alemán.

EL COMERCIO DE LAS TORTUGAS

La eclosión requiere de menos trabajo que la arribada de las tortugas adultas para los guarda parques, miembros del Ejército y los colaboradores de las nueve comunidades que firmaron un convenio con la Fundación Cocibolca, que es el organismo encargado del Refugio de Vida Silvestre La Flor.

Álvaro Alemán dice que nunca ha sabido de un caso en que los turistas o los pobladores hayan tomado alguna tortuguita. Sin embargo, la arribada ha sido la manzana de la discordia entre los encargados del refugio y la población.

“El robo de huevo ha sido histórico. La única solución sería que tuvieran otras fuentes de empleo. Cuando los campesinos vienen aquí dicen que se roban los huevos porque no aguantan la pobreza. Otros nos dicen con descaro que ese es un trabajo fácil de hacer. Es una situación insoportable”, reclama el director del refugio.

Cuenta que existen personas que entran al refugio, aún sabiendo que es prohibido hacerlo, y que llenan un saco con huevos y lo venden en 500 córdobas, según la temporada. Pero el huevo no es lo único que se roban, también las tortugas adultas.

Un estudio denominado “Diagnóstico sobre el comercio de las tortugas marinas y sus derivados en el Istmo Centroamericano”, realizado durante el 2002, indica que en los mercados nacionales se comercian aretes, anillos, pulseras, prensa pelo, collares y gargantillas derivadas de la concha de la tortuga carey. El precio mínimo es de 0.75 dólares.

Señala además, que en Jinotepe, Carazo, se encontró una tienda donde se vendía crema de tortugas para manos y cuerpo a 15 córdobas por unidad. Los compradores más importantes de este tipo de producto son turistas nacionales, agrega el estudio.

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