Juan LaraEFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa imploró a Dios que salve al hombre de las guerras y de los conflictos armados que devastan enteras regiones del mundo, así como de la plaga del terrorismo y de la violencia contra los débiles e inermes.
El Pontífice dijo el jueves también que aunque la paz es difícil, es posible y por tanto un deber alcanzarla, sobre todo en Oriente Medio.
Juan Pablo II hizo estas peticiones en su tradicional Mensaje de Navidad, que leyó desde del atrio de la Plaza de San Pedro, donde fueron reforzadas las medidas de seguridad ante el temor a eventuales atentados de extremistas islámicos.
Estaba previsto que lo leyera desde el balcón central de la Basílica, pero el Obispo de Roma optó por el atrio para estar más cerca de las varias decenas de miles de fieles presentes.
En una mañana soleada pero fría, Juan Pablo II dijo que Jesús es el único Salvador de la humanidad y que por ello en estos momentos, en los que demasiada sangre sigue derramándose por la Tierra, hay que pedirle que “nos salve”.
“Sálvanos de los grandes males que afligen a la humanidad al inicio del tercer milenio. Sálvanos de las guerras y de los conflictos armados”, imploró el anciano Pontífice.