- Alegan contar con el apoyo de alcaldía upaleña
Carlos Hernández Corresponsal de La Nación
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Nicaragüenses quieren pase especial para estar en suelo costarricense
| Alegan contar con el apoyo de alcaldía upaleña |
Carlos Hernández
Corresponsal de La Nación
SANTA ELENA/NICARAGUA.- Que se les otorgue un permiso especial para entrar a suelo tico, sin temor a ser interceptados y rechazados por la Fuerza Pública por la falta del pasaporte, es la petición que los pobladores de Santa Elena, en Nicaragua, pretenden hacer al Gobierno costarricense.
Este caserío está ubicado a siete kilómetros de La Cruz de Upala y depende en gran medida de las relaciones comerciales que mantienen con los upaleños.
Para enero los pobladores de esa comunidad pretenden hacer formalmente su petición al Presidente de la República, Abel Pacheco.
El anuncio lo hizo el representante de esa comunidad, Alejandro Amador, cuando una delegación de costarricenses visitó el lugar y llevó donativos a las 90 familias que habitan ese pueblo enclavado en las montañas del sur de Nicaragua, al que sólo se puede llegar “a pie” o en caballo.
Amador justificó la gestión en el hecho de que la única salida por tierra que tienen es por Costa Rica.
“Administrativamente pertenecemos al departamento de Río San Juan, pero para llegar a su cabecera, Puerto San Carlos, primero debemos caminar ocho kilómetros entre trillos para salir al Gran Lago, donde abordamos una lancha que nos traslada en un viaje de dos horas y media.
“Mientras, para estar en suelo tico tardamos dos horas y el costo del viaje es mucho más barato, ya que sólo pagamos los 150 colones que cobra el autobús por llevarnos de La Cruz a Upala centro”, explicó Amador.
OTROS ARGUMENTOS
Además de la cercanía, Amador expuso otros argumentos que considera de peso para que el Gobierno tico valore darle un trato preferencial a este vecindario.
Afirmó que el 70 por ciento de los niños de Santa Elena nacen en el hospital de Upala, a donde también acuden los jóvenes y adultos de su pueblo a recibir atención cuando están enfermos.
También indicó que los comestibles y el vestido que necesitan lo compran a un mejor precio que en territorio nicaragüense y que además, tradicionalmente su producción de granos, raíces y tubérculos se la venden a intermediarios costarricenses.
Según el dirigente, su petición es apoyada por la alcaldía upaleña.
La empatía entre esa comunidad y costarricenses se hizo evidente la semana pasada cuando los 300 niños que habitan allí recibieron un regalo. golosinas y frutas del Escuadrón de Servicio Cristiano de Río Naranjo de Bagaces, conformado por menores de 8 a 14 años de edad.
“Es la primera vez, en mis 50 años de vivir en esta aldea, que en esta época del año otros seres humanos se acuerdan de que también existimos”, dijo ese día Pedro Medrano, un peón agrícola.