Cristóbal Mendoza
Las familias nicaragüenses que viven en Miami se preparan desde el mes de noviembre para celebrar La Purísima y “gritarla” el siete de diciembre. Las calles de esta ciudad parecieran ser de Nicaragua, pues miles de padres de familia salen con sus hijos, cargando bolsas para guardar las frutas y confites que les obsequian en las casas y negocios de nicas que “gritan” La Purísima.
El 24 de diciembre en los hogares nicaragüenses se cena, a la medianoche, con gallina rellena, acompañada con tragos de ron, en cada hogar se reúne toda la familia y los teléfonos arden de tanto llamar a sus familiares a Nicaragua.
El 25 de diciembre, los niños se levantan muy temprano para ver los juguetes que el Niño Dios les regaló, y comienzan a jugar. Y el 31 las familias se reúnen y cenan a la medianoche, nuevamente gallina rellena; como de costumbre prometen muchas cosas para el año nuevo y nuevamente los teléfonos no paran de funcionar.
Cabe destacar que en diciembre viajan como 30,000 nicaragüenses a Nicaragua, unos para celebrar a la Virgen y cumplir una promesa, y otros para pasar la Navidad al lado de sus seres queridos.
Presidente de Conipone.