- Los chinandeganos son los
protagonistas
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Pablo Juárez y Próspero González son nombres que provocan impacto al oído.
Sus actuaciones fueron tan resplandecientes, que el recuerdo es consistente en la memoria de los aficionados. Por tanto, en Chinandega saben disponer de cañoneros que ponen a volar sus proyectiles sobre la pared del jardín derecho.
Pero el cañón de Pablo envejeció y Próspero se movió al Estelí. Sin embargo, en Chinandega no lo han notado porque Freddy Chévez estaba listo para entrar al relevo. El año pasado descargó 9 jonrones y encabezó la liga. Ahora lleva cuatro.
“Antes de la campaña pasada, me concentraba en hacer contacto con la pelota. Le dejaba caer el bate. De pronto vi que la bola viajaba y decidí tirarle con mayor potencia”, explica el kilométrico jugador que se levanta a 6.7 pies del piso.
No obstante, por ahora Chévez tiene a un interesante rival en Stanley Loáisiga, su compañero de equipo, quien también ha disparado cuatro cuadrangulares. Loáisiga tiene una aparente ventaja sobre Freddy y es que está más saludable.
Aparente porque Chévez está bien, sólo que no termina de aceptarlo y aún cojea cuando corre en las colchonetas.
“En realidad estoy bien. Lo que pasa es que aún tengo la idea de la lesión que fue bien seria y sin darme cuenta, de pronto cojeo. Pero no siento dolor y sólo espero ir venciendo ese temor que te queda después de una fractura”, señala Chévez.
Mientras Freddy elimina esa fijación de su cabeza, Loáisiga intenta irse al frente y la verdad es que está caliente. La noche del martes disparó un par de metrallazos violentos ante el Bóer, pero ninguno fue jonrón. Pero está sacudiendo la bola.
“Lo más importante es que me siento fuerte y tengo un poco de más de disciplina en el home. He aprendido a empujar la bola y no estoy sofocado por pegar jonrones. Sólo trato de hacer contacto y gracias a Dios la bola ha viajado”, dice Stanley.
Ambos constituyen junto a Juan Oviedo, el núcleo de la ofensiva chinandegana que a menudo se le ve soltarse tanto como el martes o producir lo necesario para ganar cuando el pitcheo impone el orden. Por ahora, son las mancuerna más feroz.
Candela pura
Chinandega tuvo en los ochenta cañoneros como Pablo Juárez, Genaro Llanes, Damián Rivera y por supuesto Próspero González, mientras Pablo Centeno moría en pleno desarrollo.
Pero propiamente como dúos, de los más terribles que hemos visto están Ernesto López y Luis Fierro, Ariel Delgado y Julio Medina, Nemesio Porras y Orlando Ocampo, entre otros.