- Niñas son las más perjudicadas en todo el planeta; unos 65 millones de ellas no asisten a clases, según UNICEF
- La situación acrecienta probabilidades de pobreza, muerte prematura y de contraer el Sida
AP y Reuters
GINEBRA, SUIZA.- Unas 65 millones de niñas en el mundo no pueden asistir a la escuela, lo cual acrecienta el peligro de que padezcan pobreza extrema, muerte al dar a luz o de Sida y transmitan esos males a la siguiente generación, dijo el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) el jueves.
La directora ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, exhortó a cerrar esta brecha sexual.
En su informe anual sobre el estado mundial de la niñez, UNICEF expresó que 121 millones de niños en todo el mundo no van a la escuela y que las niñas sin escolaridad sobrepasan en nueve millones a los varones.
“Creemos que el no invertir en la educación de las niñas atenta contra el desarrollo más que cualquier otro hecho individual”, dijo Bellamy en entrevista con Associated Press.
“Cuando una niña es privada de los conocimientos y destrezas que puede proporcionar la escuela, hay consecuencias inmediatas y a largo plazo; está expuesta a riesgos mayores que sus contrapartes educadas y las consecuencias se transmiten a la generación siguiente”, dice el estudio.
Los “objetivos del milenio” de la ONU relativos a la reducción de la pobreza obligan a los países a otorgar a niños y niñas igualdad en la educación primaria para el 2005, pero la mayoría de los especialistas reconocen que será imposible de lograr.
“El obstáculo principal a la escolaridad de las niñas es la tarifa escolar, aunque en muchos lugares cobrarlas cuesta casi tanto como lo que se recauda”, dijo Bellamy. “Instamos a abolir las tarifas escolares”.
Cuando una familia pobre debe elegir, opta por educar a los hijos varones. Eso no significa que no quieran educar a las hijas, añadió.
UNICEF calcula que se necesitarán 60,000 millones de dólares desde ahora hasta el 2015 para garantizar la educación de las niñas, pero sostiene que la educación es una “inversión ideal”, dados sus beneficios.
Bellamy presentó el informe en Ginebra, donde está reunida la cumbre de la ONU sobre informática. Dijo que quería enviar un mensaje a los participantes.
“La tecnología es buena, pero no nos llevará muy lejos si no instalamos la infraestructura básica para que los niños se eduquen, tanto en las letras como en los números básicos’’, afirmó.
La ayuda exterior, las becas y otras contribuciones a la educación en naciones pobres no lograron, con pocas excepciones, el impacto que permitiría a las niñas asistir y terminar la escuela primaria, destacó el informe.
OBJETIVOS DEMASIADO AMBICIOSOS
En septiembre del 2000, líderes mundiales acordaron en una reunión de las Naciones Unidas, una serie de objetivos para disminuir la pobreza en el mundo.
Uno de estos objetivos era lograr la igualdad en educación primaria para niños y niñas en el 2005, una meta que muy pocos creen que se pueda alcanzar.
La directora ejecutiva de UNICEF, Carol Bellamy, dijo que la preocupación mundial con la seguridad desde los ataques del 11 de septiembre del 2001 podría resultar en un mayor recorte futuro de donaciones para la educación en países en vías de desarrollo.
MENOS Y MENOS PARA EDUCACIÓN…
3,500 millones de dólares se dio en concepto de ayuda exterior a la educación en el mundo, en el año 2000.
30% es ese descenso en porcentajes, en comparación a la década anterior.
Cuando los padres tienen que pagar por la educación de sus hijos, los varones suelen tener preferencia o, simplemente, no se envía a los niños a la escuela, según UNICEF.
EN AMÉRICA LATINA
En la mayor parte de los países industrializados, así como en muchas naciones de América Latina, se observó una “reversión de la brecha entre los sexos’’, con más niños que niñas abandonando los estudios u obteniendo peores calificaciones. Lo contrario ocurre en la mayor parte de Asia y, en especial, en el Africa subsahariana, donde 24 millones de niñas no asistieron a la escuela en el 2002, un aumento de cuatro millones desde 1990. Esto es reflejo, en parte, de la abrupta disminución de la ayuda exterior.