Julio Ignacio Cardoze
Muy interesante el artículo de Cristiana Chamorro (“Las tres Marías”, LA PRENSA, 7 de noviembre). Tiene varios aspectos que desde el punto de vista sociológico vale la pena estudiar. Hace algún tiempo escribí que Arnoldo Alemán hace lo que no hicieron ni los gángsteres de New York o Chicago: involucrar a las mujeres de su familia en sus negocios. Los gángsteres nunca hicieron eso, más bien las protegían y las apartaban, de tal forma que ni hablaban delante de ellas sobre sus operaciones, para no comprometerlas. Ellos tuvieron cuidado de no exponerlas ante sus contrarios y no usarlas para sus fines. Muy diferente es cuando una mujer, por iniciativa propia, se involucra en política con su propia imagen, como ha habido muchas. Pero este caso es muy particular y diferente. Para empezar, desde el momento en que Arnoldo hizo partícipes de sus negocios con cuentas bancarias, etc., a su esposa e hijas, exponiéndolas.