Eva Rodríguez, madre de Hansey Rolando Espinoza Godoy, acudió ayer a identificar el cuerpo de su hijo asesinado de cinco balazos.

Identifican a ejecutado

Era un salvadoreño dedicado a la soldadura y al “comercio”, según sus familiares que lo reconocieron por un tatuaje Todavía se desconoce cuál fue el móvil del doble crimen Elízabeth Romero yLillyam [email protected] Hansey Rolando Espinoza Godoy, de 31 años, de origen salvadoreño, es la segunda víctima de la doble ejecución, ocurrida en una casa […]

  • Era un salvadoreño dedicado a la soldadura y al “comercio”, según sus familiares que lo reconocieron por un tatuaje
  • Todavía se desconoce cuál fue el móvil del doble crimen

Elízabeth Romero yLillyam [email protected]

Hansey Rolando Espinoza Godoy, de 31 años, de origen salvadoreño, es la segunda víctima de la doble ejecución, ocurrida en una casa del reparto Siuna, en Ciudad Sandino el pasado 24 de octubre.

Sus familiares, entre ellos su progenitora, Eva Rodríguez, llegaron ayer a Managua a realizar el reconocimiento, procedentes de Ciudad Delgado, ubicada a unos cinco kilómetros al norte de San Salvador. Inicialmente Rodríguez viajó de Estados Unidos, donde reside, a El Salvador, su país de origen.

Los familiares no ofrecieron detalles de los motivos del viaje de la víctima, quien según sus mismas declaraciones, ingresaba constantemente a territorio nicaragüense.

Entre la fecha de la ejecución y el día en que fueron notificados de su muerte, habían pasado más de 10 días, lo que indica que la víctima fue conducida a Nicaragua meramente para su ejecución.

El hallazgo de los dos cuerpos asesinados ocurrió el pasado 26 de octubre, dos días después de las ejecuciones.

El único que proporcionó ciertas declaraciones a algunos medios de comunicación fue el tío de la víctima, José Santos Espinoza, quien relató que cuando Hansey Rolando salió de su casa en Ciudad Delgado, manifestó que ya regresaba.

“Sólo que iba a comprar, que ya regresaba”, fueron las últimas palabras de Espinoza, recordó su tío con voz entrecortada por el llanto.

El tío de la víctima manifestó que su sobrino trabajaba en estructuras metálicas, pero se dedicaba al comercio. “Era comerciante”, comentó el pariente de la víctima.

Otro de los familiares señaló que presumen que los motivos del crimen fue el robo, porque en el sitio del hallazgo no encontraron ninguna de las pertenencias de la víctima.

Inicialmente los familiares de Hansey Rolando Espinoza Godoy identificaron su cuerpo a través de una fotografía.

La identificación fue a través de las fotografías que remitió la Policía Internacional (Interpol Managua), a sus homólogos de El Salvador.

El primero en ser reconocido fue otro salvadoreño Moisés Bonilla, de 27 años, originario de San Miguel.

El jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado Marlon Montano, explicó que la identificación del cuerpo es importante en la investigación aunque no es determinante para conocer el móvil del doble crimen.

Un tanto nerviosa la madre del asesinado, no hizo ningún comentario sobre el hecho sangriento y estalló en llanto, ante el acoso de los periodistas que pretendían obtener alguna información sobre el crimen.

POLICÍA HERMÉTICA

Hasta ayer la Policía Nacional no ofrecía mayores detalles sobre los motivos de la doble ejecución. Será hasta la próxima semana, que las autoridades de esa institución ofrecerán una conferencia de prensa, anunció su vocero, subcomisionado Freddy Salvatierra Salvatierra.

RECONOCIMIENTO

El reconocimiento en el Instituto de Medicina Legal fue efectuado con mucha discreción. Efectivos de la Policía Nacional siguieron de cerca la presencia de los parientes de la víctima, para evitar que se les acercaran los medios de comunicación.

Un tatuaje en el pecho, del payaso Crosty, que aparece en la serie televisiva de dibujos animados Los Simpson, fue determinante para el reconocimiento del cadáver.

El doctor Zacarías Duarte, subdirector del Instituto de Medicina Legal, explicó que comúnmente esa entidad elabora una ficha denominada “antemortem”, que es la descripción física de la persona fallecida.

Posteriormente realiza la postmortem para verificar las coincidencias con las características físicas. En este caso los familiares proporcionaron fotografías de la víctima, que permitió realizar la comparación con el cadáver.

“Hubo coincidencia plena”, dijo Duarte, quien confirmó que los tatuajes particulares, dibujados en el cuerpo fueron definitivos para su identificación.

RECIBIÓ CINCO BALAZOS

El doctor Zacarías Duarte, subdirector del Instituto de Medicina Legal, refirió que el cuerpo presentaba cinco disparos, entre los cuales destacaba uno propinado en la cabeza, otro en el tórax y un tercero en el abdomen.

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