Moisés Martínez yBenjamín Blanco [email protected]
En un informe de seguimiento a las metas del milenio del gobierno, elaborado la semana pasada con el auspicio de Naciones Unidas y otros países donantes, se indicó que “es poco probable” que Nicaragua logre cumplir con su meta de garantizar para el año 2015 el suministro de agua potable y saneamiento básico y alcantarillado al 50 por ciento de la población.
“En la práctica, el cumplimiento de esta meta anda muy mal, principalmente en la zona rural. Por eso es indispensable lograr a la brevedad posible concitar el interés de gobierno, sociedad civil y comunidad cooperante para asegurar que se tomen todas las medidas necesarias para lograr que esta meta se concretice”, indicó Patricio Rojas, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Rojas agregó que “en el país hay cientos de miles de personas que todavía no tienen el acceso al agua potable en sus hogares. Entendemos que en regiones remotas es imposible pensar en un sistema común de agua potable, pero ciertamente el acceso a agua de pozo debe ser de calidad”.
URGEN MANEJO DE LAS CUENCAS HIDROGRÁFICAS
El viceministro del Ambiente y Recursos Naturales, Eduardo Marín, señaló en una exposición durante el Foro Nacional del Agua, realizado la semana pasada, que cada vez es más urgente el manejo de la cuencas hidrográficas que permita garantizar la cantidad y calidad de las aguas superficiales y subterráneas.
“Si hacemos un efectivo manejo de cuencas, podremos adaptarnos más fácilmente a los cambios climáticos, porque al garantizar una buena cobertura boscosa, se disminuyen los efectos de las altas temperaturas del planeta”, indicó Marín.
Las cuencas son áreas naturales que captan las aguas de lluvia, y que a través de la vegetación boscosa penetra a través del suelo para alimentar una red de pequeños ríos que a su vez drenan a un río principal que desemboca en el mar o en un lago. Es decir, las cuencas son productoras de agua.
Actualmente nuestras cuencas se encuentran en fuertes procesos de deforestación, al punto que la tendencia del deterioro señala que al año 2070 la pérdida de la cobertura boscosa será total y en consecuencia el agua será más escasa.
Es por eso, dijo Marín, que urge la aprobación de la Ley de Agua, a fin de garantizar el desarrollo y gestión del agua con un enfoque participativo, que permita el acceso a los diferentes usuarios de este recurso.