Luis Alemán Saballos [email protected]
Una cantidad no determinada de cilindros de 25 y 100 libras conteniendo gas licuado de la empresa Z-Gas explotaron en serie, luego que el camión en que eran transportados hacia Puerto Cabezas, se accidentó cuando bajaba la Cuesta del Plomo, frente a donde fueron las instalaciones de la Penwalt.
El siniestro se registró a las 3:00 p.m. de ayer martes y afortunadamente no provocó pérdidas humanas, debido a que el conductor del camión, identificado como Eduardo Arróliga Figueroa y su ayudante Luis Armando Amador Calero lograron escapar del lugar minutos antes de producirse la explosión.
UN TAXI DE POR MEDIO
Arróliga Figueroa, conductor del camión Kamas que procedía de Z-Gas, cargado con 400 cilindros de 25 y 100 libras de gas licuado, declaró que un taxi que circulaba delante, frenó violentamente para evitar unos reductores de velocidad.
Esto provocó que el conductor del camión también hiciera lo mismo para evitar impactar al taxi, pero al parecer, debido a la carga, el vehículo de doble eje, giró hacia la derecha, arrinconándose sobre una zanja que hay a la orilla de la carretera.
El impacto del camión contra el pequeño paredón, provocó que las barandas del camión se quebraran y los cilindros cayeran violentamente al piso, lo que, según los Bomberos, pudo provocar la fuga de gas y minutos después la primera explosión que, a su vez, desencadenó las explosiones en serie.
Amador Calero, ayudante del conductor, también confirmó que el accidente fue provocado por un taxista que iba delante de ellos, “El vio lo que provocó, pero no se detuvo para ver lo que había ocurrido”, afirmó Amador, que visiblemente asustado daba gracias a Dios por estar vivo.
“Yo vi humo por todos lados y sólo pensé en salir corriendo”, declaró Amador Calero, quien confirmó que ellos le trabajan a un señor de nombre Felipe Tejada, dueño de un negocio en Puerto Cabezas.
HIPÓTESIS
Según el comandante Salvador Gallo, de la Dirección General de Bomberos, la hipótesis que hay es que una mala maniobra pudo provocar que el camión se fuera de lado por la velocidad extrema que traía al bajar la Cuesta del Plomo.
“Fue un accidente bajando la cuesta, el camión se volcó provocando un incendio que a su vez desencadenó la explosión de los cilindros de gas”, afirmó el comandante Gallo.
La explosión reventó cables de transmisión de energía eléctrica que cayeron al suelo envueltos en llamas, destruyó parcialmente dos postes de concreto para sostener cables de alta tensión y provocó que cuatro árboles que estaban a unos cinco metros de distancia, también se quemaran.
La explosión de los tanques provocó un hongo de fuego de aproximadamente 30 metros de altura y unos 40 metros de ancho, mientras trozos de metal de los cilindros quedaron esparcidos en un área de 200 metros a la redonda de donde ocurrió la explosión.
TESTIGOS
Eduardo José Leiva, de 16 años, estaba a unos 30 metros de donde ocurrió el siniestro y relató que sólo escuchó el golpe del camión contra la cuneta que hay a la orilla de la carretera.
“Cuando llegamos, de la rastra del camión salían unas llamas, luego vi correr a dos hombres con dirección hacia arriba, como a los 15 ó 20 minutos la primera explosión y luego comenzaron a explotar el resto de tanques”, relató el muchacho, quien aseguró que corrió a refugiarse detrás de una pared para evitar ser alcanzado por las llamas.
Fermín Molina Carrasco, vigilante del edificio donde fue la Penwalt, relató que a la hora del impacto del camión, estaba lavándose los dientes. “Yo corrí hacia la carretera para ver qué había pasado, cuando llegué sólo vi al camión arrinconado a la orilla de la carretera, el ambiente estaba puro gas y de pronto vi una llamas, por lo que me regresé corriendo, a los 15 minutos escuché la primera explosión y después grandes llamaradas”, relató Molina.