Macarena VidalEFE
WASHINGTON.- La investigación en el gobierno de EE.UU. en torno a la filtración del nombre de una agente de la CIA cobra impulso y no sólo se ha ampliado al Departamento de Estado y al Pentágono, sino que ha pedido nuevos documentos a la Casa Blanca.
El portavoz oficial del presidente George W. Bush, Scott McClellan, dijo el viernes que el Departamento de Justicia, encargado de la investigación, envió una segunda carta a la Casa Blanca en la que le requiere que presente “ciertos materiales específicos”.
Justicia ya había enviado a principios de esta semana una primera carta a la Casa Blanca y a la CIA en la que les informaba de la apertura de la investigación y les exigía que preservaran toda la documentación que pudiera ser relevante en el caso.
Los responsables del caso han extendido también la investigación al Pentágono y al Departamento de Estado, a quienes han enviado también en las últimas horas sendas cartas para reclamarles que no destruyan información que pueda ser de importancia.
Funcionarios de ambas instancias pudieron tener acceso a la identidad de la agente secreta, ya que estuvo destinada en embajadas en el exterior, y el Pentágono colabora de modo muy estrecho con los servicios de inteligencia de EE.UU.
Según el Departamento de Justicia, el envío de este tipo de cartas se produce de manera rutinaria dentro de las investigaciones de este tipo.
El secretario de Estado, Colin Powell, confirmó la recepción de la misiva y manifestó, en declaraciones a la prensa, la disposición de su Departamento a “colaborar plenamente en la investigación”.
TESIS DE VENGANZA
El Departamento de Justicia planea comenzar en unos días a interrogar a los sospechosos para tratar de esclarecer si es cierto que funcionarios del gobierno filtraron a la prensa el nombre de la agente, Valerie Plame, como venganza contra el marido de ésta, el ex embajador Joseph Wilson.
Wilson había denunciado públicamente que el gobierno de Washington había exagerado el peligro que representaba Irak para justificar la guerra que comenzó el 19 de marzo.
El caso ha desatado una fuerte controversia, en parte por el hecho de que sea el Departamento de Justicia, cuyo responsable, el procurador general John Ashcroft, es un estrecho colaborador de Bush y el encargado de la investigación. La oposición demócrata ha exigido que la responsabilidad del caso se traspase a un fiscal especial.
El nombre de Valerie Plame apareció en la prensa poco después de que un artículo de su esposo aparecido en The New York Times, criticara al gobierno de Bush por exagerar las amenaza que representaban las supuestas armas de destrucción masiva en Irak.
Wilson había viajado a Níger en 2002, a petición de la CIA, para investigar lo que había de cierto en las denuncias de que Irak había tratado de comprar uranio enriquecido a ese país africano.
El ex embajador en Gabón e Irak concluyó que la acusación era infundada, pero aun así se incluyó en el discurso sobre el Estado de la Unión que Bush pronunció en enero de este año.