- Amina, de 31 años y analfabeta, fue condenada por adulterio en
marzo del 2002
Cables combinados
Un tribunal de Nigeria evitó que Amina Lawal fuera lapidada hasta morir, al anular una condena por adulterio dictada por una corte islámica.
“Este tribunal considera que el veredicto del Tribunal Superior de la Sharia (ley islámica), Funtua, fue equivocado y que Amina Lawal queda, por lo tanto, absuelta y en libertad’’, dijo el juez Ibrahim Maingwa, leyendo el fallo de la Corte de Apelación.
Gobiernos occidentales liderados por la Unión Europea habían instado a las autoridades nigerianas a intervenir, ya que Amina, de 31 años y analfabeta, fue condenada por adulterio en marzo del 2002 por haber tenido un niño 10 meses después de divorciarse.
Grupos de defensa de los derechos humanos, indignados por la sentencia islámica, aseguraron que incrementarían las protestas si el Tribunal de Apelación de la Sharia en el conservador Estado de Katsina mantenía el fallo.
La introducción de la ley penal de la sharia por una docena de Estados en el norte de Nigeria, predominantemente islámicos, ha profundizado los conflictos étnicos y religiosos en este país multiétnico de más de 120 millones de habitantes.
El caso de Lawal también ha dividido a la opinión musulmana.
LA CORTE SUSPENDIÓ SU EJECUCIÓN
El presidente de una Corte de Apelaciones de ley islámica conformada por cinco jueces anuló la condena, diciendo que una mayoría de los magistrados la consideraba inválida porque ella ya estaba embarazada de tres meses cuando se impuso la sharia o ley islámica en la provincia donde reside ella.
De haber sido ejecutada la condena, Lawal hubiera sido enterrada de pie hasta el cuello y luego hubiera sido apedreada hasta la muerte.
Si la Corte no hubiera anulado el veredicto, Lawal aún hubiera podido hacer dos apelaciones: a una Corte Federal del país y, de fracasar en ella, una apelación final a la Corte Suprema de Nigeria. Ninguno de los dos tribunales es regido por el Derecho Islámico.
El Presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, había dicho que si el caso de Lawal llegaba a la Corte Suprema, él garantizaría que fuera revertido.
Lawal, de 31 años, fue condenada a muerte en marzo del 2002 después de dar a luz a una niña más de nueve meses después de haberse divorciado. Bajo la ley islámica, el embarazo fuera del matrimonio constituye prueba suficiente para condenar a una mujer por adulterio.
Una Corte suspendió la ejecución de su sentencia por dos años para permitirle cuidar a su bebé.
“Esto es todo lo que tengo ahora para vivir”, dijo Lawal antes de la audiencia. “Mi hija es todo para mí”.
Lawal vive con su padre, las dos esposas de éste y sus numerosos hijos en la pequeña aldea de Kurami, en el norte de Nigeria, una región predominantemente islámica. La aldea es tan pequeña que ni siquiera aparece en los mapas.
Lawal ha insistido en que no hizo nada incorrecto y que el hombre que la embarazó de su hija le había prometido casarse. No lo hizo, dejándola embarazada y sin apoyo.
El hombre dijo que no era el padre y tres testigos hombres testificaron que no tuvo una relación sexual con Lawal y fue dejado en libertad. Bajo la ley islámica, un hombre necesita de tres testigos de sexo masculino para corrobar su caso o relato de los hechos.
SEGUNDA MUJER SENTENCIADA
Lawal es la segunda mujer en ser sentenciada a muerte después de haber tenido un hijo fuera del matrimonio desde el 2000, cuando doce Estados en el norte predominantemente musulmán de Nigeria adoptaron la ley sharia.
En marzo de 2002, una Corte de Apelaciones revirtió una sentencia similar contra Safiya Hussaini Tungar-Tudu después de apelaciones mundiales de clemencia y una advertencia del presidente Obasanjo de que el caso podría causar el aislamiento internacional de Nigeria.
La adopción de la sharia, que castiga el robo con la amputación de las manos, ha alentado la violencia entre musulmanes y cristianos en el Estado más populoso de Africa. En los últimos tres años, los enfrentamientos de esta naturaleza han dejado más de 3,000 muertos.