Reportaje

Angélica Martínez [email protected] Reportaje Mis padres ¡me asfixian!   El exceso de amor también mata. Algunos padres confunden la preocupación natural que deben poner en la educación de sus hijos o extrapolan sus propias experiencias negativas a la vida de ellos, transformándose en carceleros de las personas que más quieren. Te traemos algunos casos y […]

Angélica Martínez [email protected]

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Mis padres ¡me asfixian!


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El exceso de amor también mata. Algunos padres confunden la preocupación natural que deben poner en la educación de sus hijos o extrapolan sus propias experiencias negativas a la vida de ellos, transformándose en carceleros de las personas que más quieren. Te traemos algunos casos y la forma de salir de este atolladero…



Modelos : Indiana Rodríguez y Cinthia Villarreal. Agencia: JE Fashion Models.

 

Angélica Martínez R.
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Síii, mamá voy a estudiar en casa de Ana María… síiii a las 7 de la noche estoy de regreso… nooo solo vamos a estar las dos. Ajaaá, bueno, adiós. -Ana María si te llama mi mamá le decís que estoy ahí con vos. Háceme la caridad, dale. -¡Yuuupiii!, vámonos de reventón.

Señoras y señores, esta es la escena nunca vista de sus hijos cuando planean la “fuga de Alcatraz”, en este caso, sus hogares. Ellos sienten que el régimen que viven es peor que el de Hitler y aunque todos dijeron que no les gusta decirles mentiras a sus papás la razón para “tener” que hacerlo es que no les gusta la sobreprotección que reciben.

Para Ronald Pérez estudiante de quinto año en el Colegio Bautista, por ejemplo, su mamá lo mete en vergüenza delante de sus amigas, “porque miran que mi mamá está encima de mí todo el tiempo. Ellas se burlan diciéndome que me cuidan más que a una mujer”. Él dice que siempre que está en el teléfono su mamá está pendiente de lo que está hablando. “Mi mamá es una espía profesional. Tal vez estuve hace días en un lugar y no le conté, ella no sé cómo lo averigua y me hace el comentario. Su triunfo es descubrirlo”.

Aunque Ronald ha recibido un tipo de educación en la que se le ha enseñado a tomar decisiones, tiene libertad para hablar y preguntar de todo y a valerse por sí mismo, él se queja de la falta de confianza de su mamá. “Los padres pagan el resultado del gobierno que hacen. Por eso en ocasiones cuando discutimos mi mamá se queda callada, porque sabe que tengo la razón”.

NO SOPORTA A MIS NOVIOS

En cambio, para Lídice Romero, también estudiante del Colegio Bautista, las cosas van un poco más allá. La tiranía de su casa está encarnada en su mamá y es más que todo con los novios. “No sé qué espera mi mamá. Si es flaco y alto me dice que por qué me busqué uno así y si es gordito y bajo, tampoco le parece. Quiere un príncipe azul para mí, pero estoy segura de que si lo tuviera, algo le encontraría de malo”.

Lídice nos cuenta que una vez su mamá la metió en un problema con una de sus amigas. “Estudiaba inglés en la noche y una vez después de clase nos fuimos al cine. Pues como me atrasé media hora ella comenzó a llamar a todas mis amigas del colegio y a una de ellas la regañaron, porque qué clase de amigas tenía que se iban de vagas. Mi mamá me dio ‘color’ ese día”.

ME OFENDE Y RECRIMINA

Pero en la competencia de la madre más asfixiante la mamá de Linda María Martínez, compañera de clases de Ronald y Lídice, se lleva el premio mayor. Ella controla lo que Linda mira en la televisión (no la deja ver ninguna novela), no la deja escuchar música a la hora que ella quiere, critica la ropa que se pone, a sus amigas y ni hablar de novio.

“Cuando ingresé en el equipo de voleibol tuve que inventar muchas mentiras para poder asistir a las prácticas. Hasta me llegó a amenazar con sacarme del equipo, porque decía que en la casa era más productiva. Pero entre mis profesores y yo la convencimos de que el deporte era bueno”.

Lo paradójico en el caso de Linda es que su mamá habla con libertad de ciertos temas espinosos como el sexo, la aconseja y en general es buena, pero a la hora de darle mayor confianza surgen los problemas.

“Muchas veces me ha hecho llorar con las cosas que me dice. Por ejemplo, una de mis amigas andaba en una fiesta con un pantalón talle bajo y ella dijo en voz alta que parecía que andaba ‘el… en la frente’. Otra vez, me fue a dejar con unos amigos a otra fiesta y me dijo tomate tus traguitos pero ‘no lo preste’. Pero lo peor fue cuando tres compañeros de clase llegaron a la casa para hacer un trabajo y cuando se fueron me dijo que sólo a las perras había visto que las seguían así. Eso me dolió”.

MIEDO A LAS REPRESALIAS

En la Universidad Thomas More localizamos otros testimonios, pero en este caso los estudiantes prefirieron guardar el anonimato, porque en sus propias palabras “si saben que somos nosotros nos corren de la casa”.

*Carlos fue el primero en animarse a contarnos su triste historia. Aunque tiene 21 años y según la ley ya es mayor de edad su mamá aún insiste en tratarlo como un niño. “Ella tiene que estar en todo. En la casa no se hace nada sin su consentimiento y ella jamás se equivoca. Dice que soy un irresponsable y que por eso no puede dejarme hacer lo que quiera”.

Entre las razones por las que catalogan de irresponsable a Carlos están hechos como que ha perdido las llaves de la casa y que varias veces se ha quedado dormido y pierde la primera hora de clase en la universidad.

“Le contesto que Hitler fue muy ordenado y que vea lo que hizo en el mundo, en cambio Einstein fue un desastre andando, pero hizo cosas buenas. Dentro de lo que cabe soy responsable, pero sí soy distraído. Creo que nunca voy a poder conducir un carro, porque hace poco el hijo de una de sus amigas se mató en un accidente. Si antes de eso, ella tenía miedo de darme el carro ahora menos”.

*Josefina es otra de las encarceladas, pero en este caso por ambos padres. “Para ellos nunca he tenido novio sólo ‘amigos’, porque nunca se los he presentado así. Él les haría un interrogatorio peor que el que les hace a mis amigos. Mi papá es de los que prefiere andar de chofer de todas mis amigas cuando voy a una fiesta que dejar que alguien me lleve a la casa”.

Josefina dice que no la dejan cortarse el pelo ni pintarse o usar camisetas muy escotadas. “Ellos dicen que saben lo que es bueno para mí. Mi papá es un poco más relajado que mi mamá, pero a pesar de que son controladores en ocasiones se portan muy ingenuos. Ya me les he escapado y ni cuenta se han dado”.

“Yo entiendo que ellos deben de saber dónde y con quién estoy y la hora de regreso, pero que me digan vaga sólo, porque me pasé ¡una o dos horas…! El colmo fue una vez que mi papá entró a la disco y me llamó por el micrófono para decir que me estaba esperando afuera, ¡qué vergüenza! Pero mi mamá se llevó el Oscar cuando corrió a una amiga que se quedó a dormir en la casa ¡sólo porque nos fuimos a dar una vuelta y llegamos a las doce!, dijo que era una mala influencia”.

CONSEJOS

PARA LOS PAPÁS

El Lic. Alberto Aburto sugiere lo siguiente:

Debemos ayudarlos para que se formen independientes y seguros, no aceptar sus opiniones es anularlos. Ellos deben aprender a afrontar las consecuencias que tienen sus actos. Los padres son sólo asesores.

Tratar los problemas con ideas no con maltrato.

Si existen fuertes razones para creer que las amistades del adolescente son una mala influencia, la persuasión es el mejor método. Debe existir una vía abierta de comunicación.

Presionar al joven “NUNCA” es una opción para educar. Con esto solo lo estamos obligando a que llegue a decisiones radicales que lo perjudicarían, como irse a vivir lejos de la casa, un casamiento precipitado y, en casos aislados, hasta el suicidio.

PARA LOS CHICOS

Lo primero es tratar de entenderlo o entenderla. Investigá en su pasado cómo transcurrió su adolescencia. Te sorprenderá cuando veas que quizás hubo un suceso que lo marcó y no quiere que vos pasés por algo parecido. En el fondo es miedo. Hablá con ellos.

Si tu papá o mamá no dan el primer paso ¡hácelo vos! Puede ser aleccionador para ellos que sea su hijo quien los encare para conversar. Tenés la opción de escribirle una nota, pero procurá que no tenga apariencia de ultimátum.

¿Y POR QUÉ MIS PADRES ACTÚAN ASÍ?

Para entender las razones de por qué unos padres son más controladores que otros, visitamos la clínica del doctor Alberto Aburto, especialista en familia y adolescencia, “no se puede decir tajantemente el porqué, eso va a depender del nivel socioeconómico, educación de los padres y una serie de elementos que hacen que la responsabilidad no sea sencilla”.

Según el licenciado Aburto, existen dos dimensiones mezcladas en este tipo de comportamientos de los padres que son el amor y la hostilidad. Un padre demasiado amoroso sobreprotege y esa expresión de su amor llega a ser hostil. Esa hostilidad es la que provoca que el hijo busque “escapes” de ese excesivo control.

“Esto genera mucha inseguridad en el joven, porque no se le permite desarrollar capacidades ni habilidades que le permitan tomar decisiones por sí mismo. En el trasfondo lo que hay es un traslado de las malas experiencias que el padre pudo haber tenido hacia la vida del muchacho. Esto pasa mucho en casos donde hay hijos únicos, falta el padre o la madre y cuando se repiten los esquemas de educación que se recibieron en la infancia”.

Lo indicado en estos casos es no llegar a los extremos. Si existe este tipo de problemas lo mejor es buscar ayuda profesional. Si bien el padre debe tener un cierto control sobre los hijos, esto no significa anularlos ni quitarles su libre albedrío. Ese nos lo regaló Dios a todos.

LOS PADRES OPINAN…

“Para mí que nosotros como padres debemos estar actualizados. Debemos romper con los viejos métodos de educación. Cuando los reprendo les explico la razón por la cual los estoy castigando. Debemos enseñarles a tomar decisiones”.

Ena Rodríguez
Administradora de Empresas

“Lo más importante en la educación de los hijos es la comunicación. Con gritos y golpes no se consigue nada. Nosotros sabemos que ella (su hija) no se va a meter en malos pasos, porque sabemos el tipo de educación que le hemos dado”.

Nayibe Benavides
Ama de Casa

“La represión sobre los hijos no es buena, porque se vuelven retraídos y tímidos. Pero sí debe haber un cierto control sobre ellos, saber dónde y con quién están. Creo que debemos aprender a conversar con nuestros hijos para conocer cuáles son sus inquietudes”.

Helberto Mairena
Administrador de Empresas

“En primer lugar la educación debe estar basada en los principios cristianos enseñándoles lo bueno y lo malo. De vez en cuando unas palmadas en las piernas, sin saña, son necesarias. No es bueno que estén solamente encerrados”.

Edison Díaz
Contador

* Los nombres fueron cambiados a petición de los entrevistados para proteger su identidad.

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