- Zapadores llevan tres días explorando el patio de una vivienda del barrio Carlos Fonseca
Carlos Martínez Morá[email protected]
Un equipo de zapadores del Ejército de Nicaragua conti-nuó ayer con la búsqueda de al menos cinco granadas de fragmentación que supuestamente fueron enterradas en el patio de una casa de habitación del ba-rrio “Carlos Fonseca”, en Managua.
Los explosivos, llamados popularmente granadas de piña, fueron sepultados en el patio de esa vivienda en la década de los ochenta por una persona, identificada únicamente como Roberto Carlos, que supuestamente perteneció a la institución castrense.
El dueño del inmueble, José Martín Herrera, manifestó que se enteró de la existencia de los explosivo a través de su vecina, cuyo nombre no precisó, al momento en que él realizaba la medición del terreno para la construcción de unos cuartos.
“Yo había iniciado el trabajo de albañilería cuando salió la señora vecina y me dijo que no hiciera ninguna zanja, porque en el sitio donde yo iba a construir, su marido, había enterrado varias granadas de mano cuando era miembro del ejército a finales de los años ochenta, y que si yo continuaba excavando los explosivos se podían activar”, dijo.
TODAVÍA NADA
Explicó que inmediatamente suspendió las labores de construcción e informó a la Policía Nacional y al Ejército.
El equipo de zapadores que trabaja en la búsqueda de los explosivos acordonaron la propiedad con una cinta ama-rilla para evitar la aproximación de curiosos.
El teniente primero, Herty Tardencilla, jefe del equipo de especialistas militares, informó que en la búsqueda de las granadas estaban utilizando técnica similar a la que se emplea en labores de desminado.
Agregó que de acuerdo a la información brindada, los explosivos fueron enterrados a un metro de profundidad, pero pese a la intensa búsqueda, hasta ayer tarde no habían encontrado nada.