Sergio Vieira de Mello. (LA PRENSA/AP)

A punto de morir, Vieira pensaba en los demás

Relato de un soldado sobre los últimos momentos antes de morir del enviado de la ONU, Sergio Vieira de Mello AP BAGDAD.- Sergio Vieira de Mello, el representante de la ONU en Irak, murió sepultado en escombros y nada pudo hacer el soldado William von Zehle para salvarlo. “!Sergio!, ¡Sergio!, ¡quédate conmigo!, ¡no te me […]

  • Relato de un soldado sobre los últimos momentos antes de morir del enviado de la ONU, Sergio Vieira de Mello

AP

BAGDAD.- Sergio Vieira de Mello, el representante de la ONU en Irak, murió sepultado en escombros y nada pudo hacer el soldado William von Zehle para salvarlo.

“!Sergio!, ¡Sergio!, ¡quédate conmigo!, ¡no te me duermas!, ¡lo estás haciendo bien!”, le gritaba von Zehle tras haber estado más de tres horas con él después de que se produjera el ataque que destruyó las oficinas de la ONU en Irak la semana pasada.

Vieira de Mello, que estaba gravemente herido y cubierto de polvo, se encontraba bajo una capa de piedras y cemento en el fondo de un hueco de escombros, de unos nueve metros de profundidad.

El soldado, un ex jefe de bomberos de 52 años ahora retirado y sargento de la 1ra División del Ejército de Estados Unidos, trató de retirar los escombros que aplastaban al funcionario de la ONU, pero éste desfallecía conforme pasaban los minutos.

El sargento habló continuamente con Vieira de Mello, esforzándose para que éste no entrara en estado de conmoción.

Vieira de Mello le habló al militar sobre su mujer y sus dos hijos, sobre su casa en Brasil, pero nunca le mencionó quién era. Von Zehle desconocía que el hombre al que llamaba Sergio era el funcionario más importante de la ONU en Irak.

El funcionario, con huesos rotos y probablemente hemorragia interna, no dejaba de hacer preguntas, recuerda von Zehle: “¿Cómo está todo el mundo?, ¿cuántas personas están heridas?, ¿puedes decirme qué ha sucedido?”

“ESTABA EN UN MUNDO DE DOLOR”

“Yo pensé: Está en un mundo de dolor y ¿piensa en los otros?”, dijo von Zehle, quien fue uno de los primeros soldados estadounidenses en llegar al lugar de la tragedia. Unos minutos antes, un suicida activó un camión cargado de explosivos frente al despacho de Mello.

Al menos 23 personas murieron por el ataque y más de 100 fueron heridas.

La unidad de von Zehle, el Batallón 411 de Asuntos Civiles, está emplazada a unos 100 metros del lugar de la explosión. El sargento salió corriendo al lugar de la explosión y cuando comenzó a buscar sobrevivientes se topó con Vieira de Mello.

Von Zehle le inyectó morfina al brasileño para aliviar el dolor y aprovechó para controlarle los signos vitales. Un médico de la Policía militar se unió a von Zehle, pero se concentró en darle ayuda a un hombre llamado Gil.

Von Zhele tuvo miedo de que el hueco colapsara y atrapara por completo a Vieira de Mello. Las tareas de remoción que estaban efectuando otros soldados estaba provocando pequeñas avalanchas de escombros en el hueco.

El tiempo corría en contra de Vieira de Mello. Von Zehle chequeó su pulso, que seguía latiendo, pero el brasileño ya no hablaba. Había perdido el conocimiento. Poco después, murió.

Gil corrió con más suerte y lo sacaron vivo del lugar.

Cuando von Zehle supo quién era Sergio, sintió la “obligación moral” de escribirle una carta al secretario de las Naciones Unidas para trasmitirle las últimas palabras de Vieira de Mello.

En Brasil, durante un homenaje de Vieira de Mello, Annan leyó un fragmento de la carta de von Zehle en la que éste le pide que “no dejen que retiren la misión de Irak”.

“Respetemos eso”, dijo Annan. “Dejemos que Sergio, que ha dado su vida en esa causa, encuentre un homenaje en un Irak libre y soberano”.

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